MADRID.— Francisco Ayala, uno de los grandes intelectuales españoles del siglo XX exiliado durante muchos años en América Latina, falleció ayer en Madrid a los 103 años de edad.
El presidente de la Fundación Ayala, Rafael Juárez, confirmó la muerte del escritor en su domicilio por causas naturales.
“Ayala mantenía un estado de salud bastante bueno, hasta que, hace pocos días, comenzó a sufrir un empeoramiento físico generalizado que finalmente ha acabado con su vida”, informó la Fundación.
Sus restos serán trasladados al tanatorio Parque de San Isidro de la capital española, donde serás incinerados en una ceremonia privada.
Trayectoria
Nacido el 16 de marzo de 1906 en la ciudad andaluza de Granada, Ayala brilló como novelista, sociólogo, moralista y erudito literario. En su larga trayectoria, Ayala obtuvo numerosos galardones, entre ellos el Premio Nacional de las Letras (1988), el Premio Cervantes (1991) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1998).
Propuesto en numerosas ocasiones para el Premio Nobel de Literatura, su obra se caracteriza por la incesante búsqueda del sentido, el intelectualismo, la ironía y la deshumanización.
Publicó su primer libro, Tragicomedia de un hombre sin espíritu, en 1925 y obtuvo el doctorado en derecho por la Universidad de Madrid en 1930.
Del exilio
Su juventud estuvo marcada por la Guerra Civil española y la dictadura de Francisco Franco.
Cuando inició el conflicto en 1936, estaba en Buenos Aires, pero volvió para colaborar con el gobierno republicano de España. Tres años después, cuando los soldados de Franco entraron a Barcelona y terminó la guerra, Ayala siguió el camino de otros intelectuales españoles: el exilio en América.
Se refugió en Buenos Aires, donde enseñó sociología y fundó la revista Realidad, con el fin de publicar a autores argentinos y españoles, que incluyeron a Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Juan Ramón Jiménez.
En 1950, en Puerto Rico, impulsó la revista La Torre.
En 1955, Francisco Ayala inició una temporada de 20 años en Estados Unidos, donde trabajó en Princeton, Rutgers, la Universidad de Nueva York, el Bryn Mawr College, la Universidad de Chicago.
De la guerra
Una parte considerable de sus libros más sobresalientes abordan sus años en el exilio, incluido Los usurpadores, de 1949, o La cabeza del cordero.
Regresó definitivamente a España en 1975, coincidiendo con la muerte de Franco.
“La transición de España, la reconstrucción moral de este país, habría sido más difícil de no haber sido inspirada por el legado democrático que fue destruido por la Guerra Civil, pero que Francisco Ayala y otros como él pudieron conservar”, dijo en una ocasión el jefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. (Agencias)