Las cincuenta fotografías que Juan Rulfo tomó en Oaxaca -retratos de campesinos e indígenas, paisajes, imágenes de la arquitectura y arqueología-, junto a los libros de las colecciones editoriales que editó cuando fue jefe de publicaciones del Instituto Nacional Indigenista (INI), así como escritos suyos, integran la exposición Juan Rulfo: Oaxaca que el próximo domingo se inaugurará en el marco del 53 Congreso Internacional de Americanistas, en la Universidad Iberoamericana.
Junto a la exposición -cuya curaduría final estuvo a cargo del artista juchiteco Francisco Toledo- se publicó el libro Juan Rulfo: Oaxaca (a cargo de la Editorial RM), donde se incluyen las fotografías y textos del investigador y curador inglés Andrew Dempsey (quien tuvo a su cargo la primera selección de obras) y del presidente de la Fundación Juan Rulfo, el arquitecto Víctor Jiménez.
La muestra expone los vínculos entre la antropología y la fotografía, la otra gran pasión del autor de El llano en llamas y Pedro Páramo, de quien se conservan alrededor de seis mil negativos tomados con una cámara Rolleiflex.
La iniciativa de exponer su obra fotográfica hecha en Oaxaca surgió a finales de 2006 y responde en buena medida al interés que por esta obra tiene el pintor Francisco Toledo. La exposición llegará al Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, de Oaxaca, el 27 de noviembre.
Quiso retirarse a vivir en Oaxaca
Oaxaca fue un estado que siempre interesó a Juan Rulfo, dice Jiménez: “La familia recuerda que él pensó retirarse a vivir a esa ciudad. En el año 55, en cuanto terminó Pedro Páramo se fue a trabajar a Oaxaca, en la Comisión del Papaloapan. Uno de sus cuentos, “Luvina” toma el nombre de San Juan Luvina, un pueblo de Sierra Juárez”. Las fotos muestran a pobladores de Oaxaca y fueron tomadas entre los años 40 y 50. Entre 10 o 15 de las 50 imágenes son inéditas; dos de ellas -de paisajes- son a color.
“La exposición quiere destacar la ligazón de Juan Rulfo con la historia y la antropología mexicanas, por eso hay también una serie de escritos suyos, a máquina o a mano, por ejemplo uno acerca del pueblo Mixe de Oaxaca, para un proyecto que nunca concretó”.
Figuran también una libreta dedicada al estado de Hidalgo, tres copias mecanografiadas por Rulfo de obras de difícil obtención en su tiempo, con documentos relativos a la historia de Jalisco, las guerras contra los chichimecas o los autos de fe de la Inquisición en México; una breve historia de Jalisco y uno de sus mapas realizados a mano con recorridos por la zona central de México.
Para Jiménez se trata de un ángulo “muy poco conocido de Rulfo”, aunque los antropólogos han leído sus escritos al respecto. “Es un ángulo que se vincula de manera más bien subterránea con su literatura, pero de manera más directa con la fotografía”, agrega.
En las vitrinas se presentarán los libros que Rulfo editó como jefe de publicaciones de INI, se trata de una colección de 70 volúmenes que se llamó Antropología Social y otra de 21 títulos conocidos como Clásicos de la Antropología Mexicana; también hay publicaciones de su biblioteca personal vinculadas a la historia de América, textos, conferencias cuyo tema es la historia del país. Estará, por ejemplo, un prólogo que el autor hizo para La historia de las cosas de la Nueva España, de Bernardino de Sahagún.
“Lo que queremos en la Fundación es crear puentes entre la fotografía de Rulfo y la antropología o bien entre la literatura de Rulfo y la historia de México”, explica el arquitecto Víctor Jiménez.
Tras presentarse en Oaxaca, la muestra estará en 2010 en un recinto del DF, dado que el gobierno capitalino, la Fundación y el Congreso de Americanistas son los organizadores de la exposición.