MADRID (EFE).— Libros dedicados por Pablo Neruda, una edición en japonés de Rayuela, una colección de novelas de vampiros y discos visuales de Octavio Paz forman parte de la colección de Julio Cortázar, de cuyo fallecimiento se cumplen 25 años y cuyo legado bibliográfico se encuentra en Madrid.
Descubrir a un escritor como Cortázar a través de sus lecturas, de sus obras de referencia, de sus anotaciones y de sus subrayados es un trabajo apasionante que la Fundación Juan March de Madrid permite a través de la biblioteca del escritor, donada por su viuda y albacea Aurora Bernárdez en 1993.
“Es una manera de investigar su personalidad. Qué le interesaba a Cortázar, explicó Paz Fernández, directora de las bibliotecas de la fundación.
La de Cortázar recoge los libros que el autor de Bestiario tenía en la casa donde murió el 12 de febrero de 1984 en París.
Con sus más de 4 mil 300 piezas —entre libros y revistas—, esta biblioteca es una aventura similar a la que el escritor propuso en su celebrada Rayuela.
El gobierno de la ciudad ha organizado en memoria de Cortázar un programa cultural que iniciará mañana y que incluye proyecciones de cine, seminarios, conferencias, tertulias literarias y obras de teatro.