GUADALAJARA, Jal.— El sexo en la lengua o la lengua en el sexo fue el dilema. Igual desde la construcción gramatical y la diferencia entre sexo y género, que desde la concepción de las palabras, los mexicanismos semánticos o la afectación de los verbos. Alex Grijelmo, Daniel Samper, Luisa Valenzuela y Concepción Company celebraron la riqueza del idioma español y la importancia en el sexo.
Esa charla sostenida ayer al medio día con más de un millar de personas —en su mayoría estudiantes— que llegaron atraídos por el título “El sexo en la lengua”, pero también por ser casi una segunda parte de la charla del año pasado cuando descubrieron “¿Para qué chingados sirve el español?”, fue una celebración a la lengua, a la belleza de algunas palabras y a las diversas formas que tiene el mexicano de nombrar el sexo.
Aunque hubo quienes se fueron a las raíces de la construcción gramatical y semiótica del español, la escritora argentina Luisa Valenzuela y el periodista colombiano Daniel Samper, fueron quienes le pusieron sabor a la charla y no dejaron de contar anécdotas, chistes, frases cargadas de sexualidad y hasta ironías que pusieron sensibles a los asistentes.
Luisa Valenzuela dijo que el erotismo como dijo Bataille es realmente una fuerte bebida hasta en la muerte. “La situación erótica difusa no necesariamente sexual, es aquello que da todo tipo de alegrías y que nos permite sobrevivir, muchas veces, a los grandes dolores de la vida.”
Daniel Samper tuvo la palabra adecuada, la frase exacta que provocó la carcajada; la misma que lo llevó a hablar de la “che” como esa letra que en español es dura y sensual al mismo tiempo, “una amiga que nos conviene” y a decir que en la vida se puede aprender de todo, “incluso a gemir”.
Aunque muchos no entraron, todos pudieron escuchar la disertación de Alex Grijelmo, director de la agencia española EFE, sobre la gramática; dijo que el género y el sexo no siempre coinciden y que el género funciona al margen de la condición biológica. “Creo que con una misma gramática pueden convivir tanto sociedades igualitarias y modernas como retrógradas y machistas, el problema no está en la gramática, la gramática es acaso un espejo. Desde luego que hay sexismo en nuestro lenguaje porque hemos vivido, y todavía lo estamos, en sociedades sexistas. Cuando las sociedades dejen de ser sexistas, probablemente desaparecerá el sexismo en nuestro lenguaje, así como muchas de las connotaciones que eran sexistas”, señaló el director de la Fundéu.
Concepción Company, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, dijo que el español es “una herramienta cultural fundamental y que mediante un análisis lingüístico detenido se pueden hacer evidentes aspectos culturales”, consideró.
Reconoció que las lenguas codifican o formalizan mejor, ponen en un código semántico, sintáctico específico y explícito aquello que es cultural y cognitivamente importante para la sociedad y para la cultura. “Difícilmente podríamos darnos cuenta y tomar conciencia de lo sexual y lo erótico, si no nos detenemos a analizar nuestra propia lengua”.