MADRID.— En el otoño del año 2006 Mario Vargas Llosa dictó un curso de seis meses en la Universidad de Georgetown, en Washington, Estados Unidos, sobre Juan Carlos Onetti (1909-1994). Para prepararlo el escritor tuvo que releer toda la obra del autor uruguayo.
El curso fue un gran éxito entre otras razones por el “entusiasmo de los alumnos”, según el propio Vargas Llosa, lo que le llevó a pensar en escribir un ensayo sobre un autor a quien el propio Vargas Llosa había leído por primera vez en los años 60, y a quien no había dejado de admirar desde entonces.
El resultado es el ensayo El viaje a la ficción (Alfaguara) que ayer fue presentado en la Casa de América y en el que su autor analiza la vida y la obra del uruguayo desde el punto de vista del viaje “a la imaginación y a la fantasía como escapatoria de quienes sienten que la vida se ha vuelto invisible y no quieren caer en el suicidio”, aseguró.
“Para mí Juan Carlos Onetti es uno de los grandes escritores de la lengua española y su obra es una gran alegoría del fracaso de América Latina”, señaló. “Sus personajes nunca pueden cumplir sus sueños ni sus anhelos en ninguno de los campos de la experiencia vital, su empresa de vivir está condenada al fracaso”, aseguró. ¿Y no es ese el continente en el que él nace, escribe y vive, donde los intentos de democratizar América Latina fracasan una y otra vez, donde los hombres decentes al final son barridos por los militares, y los gobiernos deshonestos embarcan a los países en aventuras que los empobrecen?”.
Vargas Llosa recordó que cuando la literatura de Onetti apareció, la literatura latinoamericana era “provinciana, hecha por escritores que creían que el tema era importante pero que no tenían conciencia de la importancia de la forma, de la técnica, que creían que hacer literatura era escribir con un lenguaje que no se pareciera al de la gente corriente”, recordó. “Y él en 1939 publicó no sólo con un sentido moderno sino que escribió con un lenguaje que no es artificioso como el que inundaba la literatura de América Latina, escribe con un lenguaje familiar, auténtico, disimulando la creación”.
El autor de Conversaciones en la catedral se refirió a una de las obras del autor uruguayo: El infierno tan temido, a la que definió como “uno de los cuentos más perfectos que se han escrito”. “Es un relato que he leído más de 20 veces y no deja de sorprenderme y de aterrorizarme”, confesó.