yanet.aguilar@eluniversal.com.mx
Gerardo Kleinburg niega que sea “un capricho ni una anécdota” su propuesta de que a partir de 2009 el Festival Internacional Cervantino tenga un tema central. Tampoco acepta que haya sido un gran error la propuesta del ex presidente Fox de querer dotar al festival de una figura jurídica; por el contrario, él ha retomado elementos de ese decreto para poner su sello a la llamada “fiesta del espíritu”.
El director del Festival Internacional Cervantino, que durante diez años fue director artístico de Compañía Nacional de Ópera, asegura que proponer un tema no significa que será un festival monotemático, sino que “habrá una franja en la que todas las disciplinas programadas aportarán algo”. No es un capricho, sino “una forma de generar un discurso, de decir algo”.
Llegado a la dirección del FIC en enero de 2008, Kleinburg reconoce que ha retomado tres temas del decreto —que en lo sustantivo convertía al FIC en un organismo descentralizado—, derogado el mes pasado. Los tres puntos que ha rescatado “por valiosos” son: trabajar directamente con las instituciones de Guanajuato, crear un comité interdisciplinario para definir la programación y garantizar la permanencia del FIC en la capital de Guanajuato.
Los otros temas retomados por Kleinburg del decreto emitido por Fox a finales de 2006 es la creación del Comité Interinstitucional para la Programación de Artistas de Guanajuato, el Cipag; y la de garantizar a la ciudad “como sede permanente y no negociable del FIC”.
Kleinburg afirma que se debe pensar y hablar de la definición, naturaleza y figura jurídica pero de las instituciones que hacen el Festival Cervantino. “El FIC no puede tener una figura jurídica porque no es sujeto de tal; me parece que hemos confundido la discusión. El Cervantino es y será sano, está garantizado por todas estas instituciones”.
Tampoco le preocupa el presupuesto porque se hace con recursos múltiples que lo protegen contra vaivenes. “El festival tiene el presupuesto necesario para hacerlo con la calidad que se está viendo”.
El carácter de Kleinburg lo traiciona; estalla ante la crítica de que al paso de los años el FIC haya venido a menos; argumenta que antes había menos globalización y eso hacía que las luminarias estuvieran aisladas y se veían como dioses. No quiere pensar en propuestas para los jóvenes porque no quiere “etiquetar”, de hacerlo también le exigiría pensar en la oferta para niños, mujeres, hombres, rubios, morenos... Lo que no puede negar es que ante el cierre de Pastitos sólo queda la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas para espectáculos masivos gratuitos, pero resulta insuficiente. Su estrategia será “extender virtualmente la Alhóndiga a otros lugares” a través de pantallas gigantes.