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NUEVO LAREDO, Tamps.— Por el alto grado de violencia que el artista colombiano Fernando Botero plasmó en 40 cuadros —secuestrados, masacres, destazados y carros bomba—, esta ciudad rechazó montar la exposición Botero en Tamaulipas.
“La gente no quiere, a través del arte, aún siendo Botero, ver esas escenas que antes veíamos todos los días”, expresó Héctor Romero, director municipal de Cultura.
La exposición de Botero en Tamaulipas es un recorrido visual por la violencia que aqueja a Colombia, víctima de la guerra entre grupos de narcotraficantes y guerrillas.
Ahí se ven mujeres que cargan a sus hijos muertos, cuerpos mutilados devorados por buitres, carros bomba, hombres armados, escenas de masacres y un esqueleto que porta la bandera colombiana.
Son 40 cuadros que el célebre artista donó al Museo Nacional de Colombia y que ahora se exponen en la galería del Centro Cultural Tamaulipas, en Ciudad Victoria.
La exposición forma parte de las actividades del décimo Festival Internacional Tamaulipas (FIT), que se lleva a cabo del 11 al 26 de octubre en la entidad.
Romero explicó que el gobierno en sus diferentes niveles está tratando de cambiar la imagen violenta que se tiene de esta ciudad fronteriza. Del clima de inseguridad que se vive en varias zonas del país, aseguró que el año pasado fue el peor año para el FIT ya que se redujo considerablemente el número de visitantes, “los foros estaban vacíos”. Ahora es distinto, dijo.
Elvia Mendoza Hinojosa, presidenta del patronato del FIT, comentó que esta situación no ha afectado la asistencia, incluso está disponible un camión que lleva gratuitamente a los visitantes desde Laredo, Texas, hasta el Centro Cultural.
En Tampico, Fernando Mier y Terán Garza, director del Instituto Tamaulipeco de Cultura, informó que el valor de la obra de Botero asciende al millón de dólares, por lo que se tomaron varias medidas de seguridad.
En entrevista, precisó que el traslado de las obras fue custodiado por policías federales desde el Distrito Federal hasta esta ciudad. En la galería donde está montada la exposición, a un costado del Teatro Amalia G. de Castillo Ledón, se instaló un circuito con cuatro cámaras de seguridad y un equipo de personal privado vigilando la obra.