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Algo sabe de cierto Ignacio Solares: “Si Julio Cortázar viviera estaría en favor de sacudirnos la modorra, nos alentaría a luchar contra los delincuentes que están adentro y afuera de las cárceles, porque era un hombre con una enorme preocupación humanística y moral. Tenía mucha fe en la humanidad, en el hombre integral que no olvida la imaginación”, asegura.
Justo esa fue la faceta que Ignacio Solares quiso rescatar del autor de Rayuela y 62, modelo para armar en su libro Imagen de Julio Cortázar (FCE, 2008) en el que aborda la figura del escritor desde sus miedos, pasiones, sueños y anhelos.
Sin embargo, Ignacio Solares centra su atención en uno de los temas más importantes de su obra: la otredad.
“La otredad no es solamente el prójimo, es lo que está pero no vemos con los ojos; es el mundo de lo mágico, todo lo oculto, lo que sentimos e intuimos. Son los fantasmas en los que creía Cortázar, en los vampiros y las brujas, en los horóscopos, en el mundo subterráneo y mágico”, asegura.
También sabe que de estar vivo, el escritor argentino, qien temía a los vampiros que chupan el alma y no a los de largos colmillos, apelaría por hacer que los cronopios llegaran al poder.
Solares dice que el mundo está dominado por los famas y falta que los cronopios tomen el poder.
“Los cronopios tienen algo que no tienen los famas: imaginación y poesía”, señala.
El autor afirma que en México los famas son los mandatarios, los grandes empresarios, pero no los cabecillas del narcotráfico que ganan territorios a través de usar las drogas.
“Esos ya no son famas, son delincuentes; los famas son nuestros diputados y secretarios de estado”, opina.
El narrador asegura que si en Dostoievski está la culpa, en Kafka el juicio, en Proust la nostalgia y en Borges el laberinto, en Cortázar está la otredad como el gran tema de su literatura. Por eso lo considera una puerta para que los jóvenes puedan entrar a la literatura.
“Hay puertas que son fundamentales, una de esas es Julio Cortázar, escritor que es una especie de gran espejo de la cultura universal”, expresa.
Para Ignacio Solares, el autor argentino es un escritor de una gran actualidad por todo lo que él logró penetrar y ver de nuestro mundo; con diferentes facetas, conocemos su actividad política que no se contraponía con la esperanza en un mundo mejor, por eso su apoyo a la Revolución Cubana, a Nicaragüa y a todos los movimientos sociales en los que él veía una esperanza”.