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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) exigió al estado de Hidalgo cesar una campaña turística porque mostraba a los Atlantes de Tula, un convento de Actopan y los arcos del Padre Tembleque de Zempoala pintados en el cuerpo de la actriz Irán Castillo.
El gobierno de Hidalgo, que desembolsó 40 millones de pesos en la campaña, fue obligado a retirar los tres carteles, pero mantiene en su promoción imágenes de los Prismas Basálticos de San Miguel Regla, así como globos aerostáticos y el mosaico pictórico del artista Byron Gálvez.
La campaña realizada por la actriz Irán Castillo muestra diversas fotografías en que la artista aparece desnuda y con los paisajes de Hidalgo tatuados en la piel, y fue presentada apenas el pasado 12 de mayo.
Según declara Benito Taibo, director de Difusión del INAH, Turismo de Hidalgo pidió la autorización para reproducir dichos monumentos históricos, a lo cual el instituto respondió —de manera afirmativa— inmediatamente.
Sin embargo, asegura, el gobierno del estado nunca habló de que habría unos personajes en las fotografías y frente a esos monumentos.
“Intentamos que nuestras zonas y monumentos no sirvan como escenarios, que sean preponderantes, que sean el motivo de la comunicación. Cuando sacan la campaña les decimos que eso no era lo que habían pedido”, explica Taibo.
El funcionario asegura que ya hay un acuerdo con Turismo de Hidalgo y que no hay un conflicto: “Volvieron a enviar una nueva comunicación en la que hicieron las adaptaciones de la campaña, que son las que estarán saliendo en estos días sin ningún problema”.
El artículo 17 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos establece que “para la reproducción de monumentos arqueológicos, históricos o artísticos, con fines comerciales, se requerirá permiso del instituto competente...”.
A las áreas técnicas de la Institución —como el Consejo de Arqueología, la Coordinación Nacional de Arqueología o la de Difusión— les compete permitir o no que se utilicen reproducciones del patrimonio; cuando hay fines comerciales, asegura Benito Taibo, no se aprueban las peticiones.
“Todos los días llegan al instituto solicitudes de permisos para reproducción del patrimonio, algunos son de universidades como en casos en los que se requiere tomar un códice, y entonces se otorgan; otros son, por ejemplo, de una marca de chocolates que quiere poner una fotografía de una pirámide en su publicidad. En estos casos se le niega el permiso porque no corresponde a la naturaleza de ese bien.”
Cuestionado acerca de si la institución está más al tanto de detener este tipo de publicidad que de atender casos como el de la demolición de edificios en el Centro Histórico de la ciudad de México, Taibo dijo:
“Son dos cosas distintas. Ya hemos dicho que el Instituto denegó los permisos de demolición de los bienes históricos. Incluso se han hecho denuncias penales. Es un asunto que no tiene que ver: el gobierno de Hidalgo pide un permiso y esa campaña no fue pública; ahora ellos ya enviaron una nueva propuesta”. (Con información de Sonia Sierra y Dinorath Mota López, corresponsal)