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Frente a la acelerada desaparición de especies animales en el planeta, provocadas por la actividad humana, diversas iniciativas científicas han surgido para que las futuras generaciones puedan conocer a esos animales y, sobre todo, para que esas diferentes formas de adaptación a la naturaleza no se pierdan.
Mediante la creación de bancos de ácido desoxirribonucleico (ADN), científicos de países como Alemania, Argentina e Inglaterra, buscan hacerle frente a la extinción masiva que vive el planeta, dado que se calcula que cerca de 20 mil especies animales se encuentran bajo amenaza de desaparecer.
El cambio climático, que ha comenzado a tener sus primeros efectos en el planeta, podría dar origen a la sexta gran extinción de especies en la historia de la Tierra, opinan algunos especialistas.
Diversos cálculos indican que dentro de 30 años habrán desaparecido unas mil 200 especies de mamíferos, 24% de las existentes, y poco más de mil de aves, 12% de las variedades actuales, cuya pérdida privaría a los científicos de un material genético muy valioso para sus investigaciones. Por ese motivo, algunos especialistas buscan preservar el material genético de animales.
Se sabe que el ADN puede durar hasta 100 mil años en condiciones naturales; sin embargo, en estas nuevas “arcas de Noé”, con temperaturas de varias decenas de grados bajo cero, los materiales genéticos podrían durar más de 500 mil años.
El arca congelada
Auspiciado por un consorcio internacional de museos, zoológicos y laboratorios universitarios, el proyecto Frozen Ark (Arca Congelada), encabezado por científicos británicos de la Universidad de Nottingham, trabajan en la creación de un banco mundial de ADN para salvar a las especies de animales en peligro de extinción.
La misión de la Frozen Ark es recoger, conservar y almacenar el ADN de células viables de los miles de animales que se prevé que desaparezcan en los próximos decenios.
De cada muestra de ADN habrá duplicados que se guardarán en otras instituciones, como el Centro para la Reproducción de Especies en Peligro de San Diego, California, Estados Unidos, y el Centro de Almacenamiento de Genes Animales, en la ciudad de Melbourne, Australia.
Arca de Noé latinoamericana
Mediante el proyecto ARCA (Asistencia a la Reproducción y Conservación Animal), biólogos y veterinarios del Laboratorio Genético del zoológico argentino planean congelar el material genético de las especies naturales de la región y, si es necesario, hacer fertilizaciones in vitro de las especies amenazadas.
El banco incluye muestras de especies locales como el venado de las pampas (el animal en mayor peligro de extinción de Argentina), y foráneas como el mono caí, el gato montés y el oso frontino o de anteojos.
El proyecto cuenta con el apoyo de la universidad española de Castilla, el Museo de Ciencia Natural de Madrid y el Zoológico Metropolitano de Chile.
De acuerdo con los creadores de este plan, algunas de las especies cuyos genes están siendo congelados, como el jaguar (el mayor felino de América) y el aguará-guazú (el zorro más grande de América del Sur) corren el riesgo de que, aún siendo salvadas de la extinción, no tengan dónde vivir en el futuro.
Biodiversidad europea
Un grupo de científicos alemanes, apoyados por una amplia red de zoológicos europeos, crearon también un banco para el almacenamiento congelado de la herencia genética de los animales, destinado a salvaguardar la biodiversidad cuando numerosas especies se encuentren amenazadas de extinción.
Bajo el nombre de Cryo Brehm, Banco de células de animales salvajes Alfred Brehm, el almacén de herencia genética zoológica tendrá su sede en Lübeck y es comparable al búnker helado en la isla noruega de Spitzbergen en el que botánicos han comenzado a almacenar las semillas de todas las plantas de cultivo del mundo.
El Cryo Brehm, que lleva el nombre del zoólogo alemán Alfred Brehm (1829-1884), comenzó a funcionar el pasado 1 de junio de 2007, bajo el auspicio de diversos científicos del Instituto Fraunhofer de Biotecnología Marina (EMB) de Lübeck y el Instituto Fraunhofer de Técnica Biomédica (IBMT) de San Ingbert. (Con información de agencias)