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Dan Medalla 1808 a Carlos Monsiváis

El cronista fue el primero en recibir esta distinción del GDF; indicó que la urbe es tema central de su obra
Dan Medalla 1808 a Carlos MonsiváisDan Medalla 1808 a Carlos Monsiváis
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Yanet Aguilar Sosa
El Universal
Jueves 22 de mayo de 2008

yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

Al recibir la Medalla 1808 de manos de Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno de la ciudad de México, el escritor Carlos Monsiváis se refirió a la gran urbe que ha sido el tema central de su obra a través de parábolas, en las que habló de la disidencia, el desempleo, la sobrepoblación y la migración.

El cronista y ensayista, que este 2008 festeja su 70 aniversario, se convirtió en el primer mexicano en recibir la distinción que fue instituida por el gobierno del Distrito Federal para premiar a los intelectuales, escritores e historiadores que destaquen por sus contribuciones al conocimiento y a la cultura de la ciudad de México.

Durante la ceremonia realizada en el Salón de Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, Monsiváis centró su texto en cuatro parábolas sobre la urbe, de la que dijo que por momentos parece que es un hervidero de la disidencia y “a ratos parece que no pasa nada”.

Afirmó que esta ciudad que “es leal hasta donde puede serlo” y en la cual “las franquicias son una nueva marca de identidad”, pero también que es una urbe de constantes movilizaciones sociales. Dijo que según datos oficiales, de 2001 a 2006, en la ciudad de México hay en promedio 5.6 manifestaciones al día.

Acompañado de muchos amigos, entre ellos Elena Poniatowska, Margo Glantz, Juan Ramón de la Fuente, José María Pérez Gay, Gerardo Estrada y Froylán López Narváez, el autor de Días de guardar aseguró que en la ciudad de México la informática es la relación viva de lo que pasa en el mundo, lo digital es la consigna del ahora y el chateo reinstala el arte de la conversación.

Monsiváis reconoció que la disidencia ha comenzado a ejercer el poder a través de las rectificaciones de los gobiernos, lo demuestra la aprueba de la despenalización del aborto, de las sociedades de convivencia y los desnudos masivos en el zócalo, que dan muestra de una nueva actitud de la población, de las autoridades y de los cuerpos.

En su turno, José María Pérez Gay ligó momentos de la historia capitalina con aportes literarios y analíticos de Monsiváis, a quien definió como el gran maestro de la trivia. “Carlos en el fondo no es un narrador, sino un teórico muy extraño de la historia, un virtuoso de los ficheros, un imitador de voces, un taquígrafo de la memoria, un conversador encarnado y un archivista”.

Si Carlos Monsiváis habló de la ciudad de México donde la conciencia ciudadana crece con regularidad, la tolerancia se vuelve ecosistema sicológico, moral y cultural y la violencia es consecuencia del capitalismo salvaje, de la naturaleza humana y el neoliberalismo, el historiador Enrique Márquez —coordinador de la Comisión para las Celebraciones del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana— destacó la gran labor del intelectual nacido en 1938, testigo de los hechos que ha vivido la ciudad de México durante el siglo XX.



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