CARACAS (EFE) .— El compositor José Antonio Abreu dijo hoy que se siente reafirmado en su “compromiso de seguir adelante” por la infancia en Venezuela e Iberoamérica al ser concedido el Príncipe de Asturias de las Artes a las Orquestas Juveniles e Infantiles que él fundó.
“La Fundación Príncipe de Asturias puede abrigar la certeza” de que el premio “ha reafirmado hondamente en nuestro corazón el compromiso de seguir adelante con tenaz empeño al servicio de la infancia de Venezuela y de Iberoamérica”, manifestó Abreu.
En un comunicado que leyó ante la prensa en Caracas, Abreu señaló que en nombre de las orquestas y coros quería reiterar a la fundación la seguridad de su “entrañable afecto” y “gratitud”.
El compositor y economista también dijo que el premio otorgado al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (Fesnojiv) es un “reconocimiento” al esfuerzo de maestros que han impartido sus cursos y un “vigoroso estímulo” para que los jóvenes sigan avanzando.
Este sistema fue galardonado por combinar “la máxima calidad artística y una profunda convicción ética aplicada a la mejora de la realidad social”.
El acta del jurado, leída por su presidente, José Lladó en la ciudad de Oviedo (norte de España), señala que esta iniciativa, creada hace 30 años por Abreu (Trujillo, Venezuela, 1939), “ha formado a directores e intérpretes del más alto nivel”.
Y lo ha hecho, añade, “a partir de una confianza audaz en el valor educativo de la música para la dignidad del ser humano”.
En un encuentro con la prensa en Caracas, el fundador del Sistema de Orquestas venezolano consideró que ese sistema “ha demostrado ser una herramienta eficaz” para el desarrollo, en una “coexistencia solidaria” y un “espíritu fraterno”, de jóvenes y niños, especialmente de bajos recursos.
“La pobreza material comienza a ser vencida” por “la riqueza espiritual”, manifestó el maestro Abreu.
Desde la creación en 1975 del sistema, integrado por 120 orquestas juveniles y 60 infantiles, más de 15 mil profesores de distintas naciones han impartido clases a más de 600 mil jóvenes y niños de todo el país, especialmente de sectores pobres.
Las orquestas representan el modelo de “una avanzada y auténtica escuela de vida social”, consideró Abreu.