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El auge y posterior colapso del imperio zapoteca, que hizo que se fragmentara en pequeñas ciudades-Estado, tuvo repercusiones en el medio ambiente de la región: a lo largo de la historia ha pasado de ser una zona húmeda de pastizales a una región semiárida con arbustos espinosos.
Imágenes captadas por dos satélites de la NASA sobre el sur del estado de Oaxaca servirán para que los científicos echen un vistazo al pasado de la región y que se reconstruyan los periodos que vivió la cultura zapoteca.
El objetivo del proyecto es utilizar imágenes hiper y multiespectrales para analizar y clasificar el paisaje actual oaxaqueño y, con estos datos, obtener una idea de los factores medioambientales de la ubicación de los sitios antiguos de la cultura zapoteca, precisó en entrevista Bill Middleton, científico líder de la investigación.
El investigador del Instituto Tecnológico de Rochester (ITR), de Estados Unidos, precisó que con los datos de los satélites y paleoecológicos se puede simular el proceso de cambio medioambiental y apreciar el impacto de actividades humanos en los cambios medioambientales.
“También podemos hacer una comparación entre fotos área del primer reconocimiento arqueológico del valle de Oaxaca con la situación actual para evaluar qué ha perdido de sitios arqueológicos desde el reconocimiento hace 30 años”, indicó el científico del Departamento de Sociología y Antropología del ITR.
Los expertos —que cuenta con el patrocinio de la National Geographic— se enfocarán en una región de 30 mil kilómetros cuadrados, en el valle Chichicapam.
Las imágenes captadas en los últimos tres años por los satélites Earth Observing 1 y Landsat de la NASA serán la base del análisis del estudio de longitudes de onda del espectro electromagnético, mediante la cual se estudiará la luz reflejada por los objetos de la zona.
“El reflejo superficial de los objetos varia por el tipo de vegetación, suelo, piedra, geología y uso humano. Así podremos entender la variación medioambiental actual e identificar los recursos naturales y agriculturas que los zapotecas tuvieron”.
Este proyecto en el que participa Luis Barba Pingaron, de la Universidad Nacional Autónoma de México, continuará por tres años más, tiempo en que se analizará dos series de imágenes.
De acuerdo con el especialista, quien ha trabajado en la arqueología oaxaqueña por casi 20 años, a lo largo de 4 mil años las actividades humanas han sido un factor en cambio ambiental.
“Hay algunas partes de Mesoamérica de las que tenemos evidencia bastante buena que el ambiente que vemos es hoy el resultado catastrófico de prácticas agrícolas antiguas.”