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El murciélago, aliado de la ecología

Esenciales para el equilibrio ecológico, su población se ha visto mermada por la creencia de que se trata de fauna nociva
Domingo 27 de abril de 2008 Redacción | El Universal

cultura@eluniversal.com.mx

Su aspecto es repugnante y causa temor. Se les asocia con actividades maléficas e incluso hay quienes aseguran, por falta de información, que son vampiros.

Han sido satanizados, pero los murciélagos desempeñan una importante función ecológica como polinizadores y controladores de plagas, además de contribuir a la reforestación. En México hay siete familias de murciélagos, integrada por 230 especies, entre ellas las más abundantes son las Phyllostomidae y Vespertilionidae, según Jesús Martínez Vázquez, investigador de la escuela de Biología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Dice que de las 230 especies, tres son hematófagas, de ahí que la población hable o comente de que se trata de vampiros.

En Puebla hay cerca de 60 especies, es decir, 25% del total nacional, y en la biósfera Tehuacán-Cuicatlán (integrada por 22 municipios de los estados de Puebla y Oaxaca) se encuentra 15% de estos mamíferos en México.

Es en este lugar donde Martínez ha realizado investigaciones para conocer mejor el comportamiento de los murciélagos. Son únicos porque son capaces de volar, con un organismo adaptado biológicamente, con locomoción y pectorales fuertes. Además, están dotados de un sistema conocido como ecolocación, por el cual se ubican en diferentes lugares. Emiten un sonido de baja frecuencia que al chocar con un objeto les permite identificar si es alimento o alguna barrera.

Algunos sectores de la población los llaman “ratones viejos”, pero nada tienen que ver con esos roedores. La falta de información ha generado que se les considere una amenaza o especie nociva. Por eso, periódicamente se realizan campañas de información para que no los maten y valoren su importante función ecológica.

“Se busca, por diversos medios, echar abajo el mito del vampiro, pues los murciélagos son, ante todo, grandes polinizadores y reforestadores del planeta.”

La labor de estos mamíferos silvestres es singular: contribuyen a la reforestación, pues son agentes dispersores de semillas, al alimentase de éstas, durante el vuelo, esparcen sus excrementos, los cuales contienen granos que caen al suelo y lo fecundan.

Además, se alimentan de néctar de las flores que les provee nutrientes. El polen se pega al murciélago y lo dispersa, lo que propicia la polinización de las plantas.

Un dato interesante y quizá poco difundido es que las plantas de plátano necesitan un polinizador. Si sus flores no son visitadas por los murciélagos, este fruto no crecería. Y son controladores de plagas, pues se calcula a nivel mundial que consumen toneladas de insectos como moscas, chapulines, mosquitos, palomillas, dípteros, entre otros, agrega el investigador.

A los murciélagos que se alimentan de semillas y frutos se les conoce con el nombre de Artibeus y Myotis; los de polen se llaman Leptonycteris, y de sangre son tanto los Desmodus como la especie Rotusdus, cuya cara es achatada, de apariencia porcina y sin colmillos.

“En la biósfera Tehuacán-Cuicatlán hemos encontrado grandes poblaciones: en cuevas, oquedades de árboles, construcciones no habitadas, casas abandonadas y en cúpulas de iglesias.”

En la Escuela de Biología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla se tiene una colección de estos mamíferos que habitan en la biósfera.



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