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Gelman bajo la sombra de la poesía

Juan Gelman dice que nadie sabe lo que es la poesía. Para él es “un árbol sin hojas que da sombra”, pero también le gusta la definición que dio un poeta de “la forma de apremiar a Dios para que hable”, o la de José Emilio Pacheco de “la sombra de la memoria”
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Ana Anabitarte
El Universal
Martes 22 de abril de 2008

cultura@eluniversal.com.mx

MADRID.— Juan Gelman dice que nadie sabe lo que es la poesía. Para él es “un árbol sin hojas que da sombra”, pero también le gusta la definición que dio un poeta de “la forma de apremiar a Dios para que hable”, o la de José Emilio Pacheco de “la sombra de la memoria”. Reconoce que a él la poesía no le sirve ni como un arma frente a las injusticias del mundo ni como un bálsamo frente al dolor, porque asegura que con un poema no se va a derribar a un dictador y como bálsamo prefiere el de Adams, “que es muy bueno para las heridas”, bromea.

“La poesía es una necesidad, y se escribe por esa razón, nunca la he creado contra alguien, mi trabajo ha sido sólo en legítima defensa de la poesía”, subraya.

A sus 77 años el poeta argentino recibirá mañana el Premio Cervantes, considerado el Nobel de las letras españolas, en un acto que se celebrará en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Un galardón que, dotado con 90 mil euros, le otorgó el Ministerio de Cultura el año pasado por el conjunto de su obra. “Este premio, como para cualquier escritor o poeta en lengua castellana, significa muchísimo”, señaló en conferencia de prensa. “Es el más preciado de la lengua, tiene un nombre que convoca por sí solo montones de cosas en relación con la lengua, la novela, y es el libro de la literatura castellana. De modo que es muy conmovedor y emocionante recibirlo”, añadió.

Nacido en 1930 en el barrio Villa Crespo de Buenos Aires, desde muy niño Juan Gelman supo lo que es el exilio porque su padre, un obrero ucraniano, huyó dos veces de las cárceles zaristas después de haber participado en la Revolución de 1905. Él también tuvo que abandonar su país en 1975, tras convertirse en un perseguido político por su lucha contra la dictadura. Además, sufrió el dolor de ver cómo al año siguiente su hijo Marcelo Ariel y su nuera María Claudia, embarazada de siete meses, fueron secuestrados, torturados y asesinados. Y su nieta Macarena, a la que encontró 20 años después, secuestrada. Una nieta emocionada que ayer asistió, junto con los otros tres nietos del poeta, a la rueda de prensa.

“El exilio es algo brutal. Pero también tiene un aspecto que es que el exiliado se va enriqueciendo de otras culturas”, reconoció. “Entre el olvido y recordar, yo elegí la memoria a pesar del dolor que eso provoca, porque no quiero que vuelva a ocurrir lo que ocurrió, y porque son heridas que cuando no se cierran gangrenan a la sociedad”, señaló.

Gelman también se refirió a su relación con la poesía mística. “La evasión es un espacio que está lleno del mayor número de derrotas posibles y mi relación con Santa Teresa y con San Juan y otros místicos se debió precisamente a que los leí en el lugar del exilio”, dijo.

Poeta, escritor, y también periodista, Gelman recordó que este último oficio siempre lo considerará un género literario. “El trabajo que más me gustó fue el de cronista, salir a la calle, hacer entrevistas y entrar en contacto con aspectos del lenguaje que normalmente no tendría acceso”, dijo. “De modo que me ha enriquecido como persona. Y creo que en general la poesía le ha dado al periodista una cierta visión sobre el mundo”, añadió.

Cuestionado sobre con qué género ha estado más cerca de la verdad, recordó un viejo periódico de provincia uruguayo, que decía que “la verdad es la única diosa que los hombres no quieren ver desnuda”.

Residente en México desde 1989, Gelman se refirió al décimo aniversario de la muerte de Octavio Paz y al homenaje que se iba a celebrar en el Senado de nuestro país y que tuvo que ser cancelado porque dicha tribuna está tomada por el Frente Amplio Progresista. “Si quiere que le diga la verdad no me parece justo, y no voy a insistir en este tema porque yo soy extranjero en México, y en el artículo 33 de la Constitución mexicana se prohíbe a los extranjeros inmiscuirse en los asuntos internos del país”, concluyó.



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