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Mujeres: prohibido enfadarse

La gente suele aceptar e incluso recompensar a los hombres disgustados, pero las mujeres que pierden el control sobre su temperamento son vistas como “menos competentes”, determinó una investigación publicada en marzo en Psychological Science
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El Universal
Lunes 21 de abril de 2008

La gente suele aceptar e incluso recompensar a los hombres disgustados, pero las mujeres que pierden el control sobre su temperamento son vistas como “menos competentes”, determinó una investigación publicada en marzo en Psychological Science.

Los sicólogos Victoria Brescoll y Erich Uhlmann, de las Universidades de Yale y Northwestern, respectivamente, completaron tres estudios separados donde evaluaron dicha actitud, común no sólo en EU (donde lo ha sufrido la precandidata presidencial Hillary Clinton) sino en otros países.

En las evaluaciones se convocó a grupos de varones y mujeres para observar videos de actores en escenas donde solicitaban empleo. Luego se les pidió calificar a los candidatos sobre si deberían ser contratados, cuánta paga y responsabilidad debería dárseles y qué tan competentes podrían ser.

Todos los entrevistados llegaron a las mismas conclusiones: los hombres enojados fueron considerados como más competentes, merecedores de un salario y estatus más alto, en comparación con las mujeres enfadadas.

Sin embargo, cuando los actores/candidatos al empleo expresaron tristeza, los prejuicios de sus evaluadores fueron menos evidentes, pues calificaron a las mujeres solicitantes en un nivel igual a los varones en estatus y competencia, mas no en salario.

Después, Brescoll y su colega compararon las calificaciones dadas a solicitantes enfadados en comparación con quienes no exhibieron emoción alguna. Esta vez los actores buscaban un trabajo de menor estatus. Los resultados de la primera prueba fueron reproducidos: los hombres recibieron una mejor calificación.

“Una mujer enfadada pierde estatus, sin importar su posición”, afirmó Brescoll, quien trabajó como congresista en la oficina de Clinton en 2004.

Un estudio final demostró que los prejuicios hacia la mujer podían mitigarse cuando las actrices exponían el motivo de su enfado, pues los evaluadores tendían a ser más benévolos con ellas. Pero cuando los hombres explicaban las razones de su enojo se sentían heridos.

“Quizá —señaló la sicóloga— porque los observadores tendían a ver la explicación como signo de debilidad.”

Además de mostrar estas diferencias de género, la investigación consigna una serie de recomendaciones prácticas para que las mujeres puedan desenvolverse y manejar sus conflictos emocionales en los lugares de trabajo. Brescoll subraya que es redituable que ellas se mantengan emocionalmente neutrales y, en caso de no lograrlo, por lo menos expliquen en primer término por qué han perdido el control. Algo que, desafortunadamente, no se requiere a los varones.

* Science



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