Las remociones recientes y los cambios al interior del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes responden, en opinión de su presidente Sergio Vela, a una serie de “ajustes necesarios”.“Siempre en los equipos de trabajo puede haber encuentros y desencuentros”, dijo ayer, durante la inauguración de la muestra 56° N, 10° E: arte contemporáneo de Dinamarca.
Convencido de que “debe haber una capacidad reflexiva para proyectar mejor el trabajo”, minimizó las críticas en cuanto a las deserciones en la institución y, opinó que al respecto, hay una “suerte de exageración”, puesto que los cambios han respondido a causas diversas.
“A un año de haber iniciado la administración es el momento de repensar todo el equipo, no para mover a todo, sino para fortalecer las áreas que requieren mayor vigor y ver qué resulta perfectible. No le daría más interpretación que un propósito muy serio y responsable de sacar lo mejor de cada uno de los colaboradores”.
Cuestionado del papel que desempeñó el hasta antier secretario técnico B, Javier González Rubio, dijo: “Es una persona que tiene todo mi respeto y aprecio. Ha entregado lo mejor de sus actitudes profesionales a la institución. Cuenta con todo mi aprecio”.
Explicó que la salida de este funcionario responde a que “es necesario, cuando hay una reestructuración en una secretaría técnica, buscar el equilibrio en la otra; es un momento en que las actitudes de una persona, Javier González Rubio, deben potenciarse. Algunos procedimientos de trabajo quizás no estaban fructificando como uno quería”.
Acotó, finalmente, que las decisiones responden a la necesidad de “proteger y dar credibilidad a la gestión. Algo que hemos hecho bien es transmitir la idea de seriedad en el trabajo. Somos sensibles a las voces en torno de dónde ha habido deficiencias y logros”. (Redacción)