GINEBRA (Agencias).— Ladrones enmascarados, a punta de pistola, robaron la noche del domingo cuatro pinturas valoradas en más de 160 millones de dólares, de artistas como Claude Monet, Edgar Degas, Vicent Van Gogh y Paul Cézanne, que formaban parte de la colección del museo de la Fundación Emil Bührle, en Zúrich, confirmó ayer la policía local.“Este es considerado el mayor robo en un museo de arte en Suiza y uno de los más grandes hurtos de arte en Europa”, afirmó Peter Rueegger, jefe de investigaciones de la policía de Zúrich.
Apenas 30 minutos antes de la hora de cierre del museo, tres hombres vestidos con trajes oscuros y máscaras —uno de los cuales habló alemán con acento eslavo—, forzaron la entrada del museo y sacaron las pinturas en un auto blanco, narró la policía.
A pesar de que la alarma se activó, los malhechores consiguieron salir del edificio, llevarse los cuadros y darse a la fuga.
Los lienzos sustraídos fueron: Campo de amapolas en Vétheuil (1879), de Monet; Retrato del Conde de Lepic y sus hijas (1871), de Degas; Ramas de castaño en flor (1890), de Van Gogh, y Niño con chaleco rojo (1888-90), de Cézanne.
Los asaltos a mano armada a los museos son muy raros, ya que lo más habitual es que se produzcan en las horas de cierre, como ocurrió hace tan sólo cinco días en el distrito de Pfaffikon, al oeste de Suiza, donde fueron robados dos cuadros de Pablo Picasso valorados en 4.3 millones de dólares.
La policía aseguró que las medidas de seguridad en la Fundación Bührle cumplen los estándares vigentes, pues las obras se encontraban protegidas por un cristal y estaban conectadas al sistema de alarma, indicó el portavoz Mario Cortesi, aunque no precisó si existían cámaras de vigilancia.
Por otro lado, para la recuperación de los lienzos se ha ofrecido una recompensa de 100 mil francos suizos (unos 87 mil dólares).
A su vez, también ofrecieron una recompensa de 10 mil francos (unos 8 mil 700 dólares) por el hurto que se produjo la semana pasada de los óleos Tête de cheval (1962) y Verre et pichet (1944), de Picasso, que habían sido prestados para la exposición por el Museo Sprengel de Hannover (Alemania).
Por su parte, el Museo Bührle informó que permanecerá cerrado hasta nuevo aviso para comprobar los sistemas de seguridad y garantizar que no se vuelva a repetir un hecho como el de este fin de semana.
La colección de la familia Bührle, de carácter privado, es una de las más importantes en materia de pintura europea y cuenta en sus fondos con importantes obras del impresionismo y postimpresionismo francés.
La zona que está abierta al público exhibe unas 200 piezas, entre pinturas y esculturas, en una discreta residencia del barrio residencial de Seefeld, en la ciudad de Zúrich. Emil Bührle (1890-1956), historiador de arte, se convirtió en un importante industrial, cuando se volvió en 1936 el único propietario de la empresa Oerlikon Bührle, que fabricaba armas.
La mayor parte de su colección la adquirió entre 1951 y 1956, en parte con la compra de obras confiscadas por los nazis, según la agencia ATS.
Varios robos de obras de artes espectaculares han ocurrido en Suiza desde la década de los 80, entre los que destaca el de siete cuadros de Picasso en 1994, que estaban valorados en ese entonces en 44 millones de dólares y que finalmente fueron recuperados. Rueegger comentó que el robo en Zúrich puede ser comparado al de El Grito, en el museo de Munch, en Oslo, hace unos cuatro años.