MADRID (EFE).— Los préstamos realizados por el Museo Picasso de París unidos a las obras del pintor malagueño que se conservan en el Museo Reina Sofía han permitido organizar en Madrid una de las retrospectivas del artista más exhaustivas y ambiciosas.Esta exposición —que será inaugurada mañana por el príncipe Felipe—, ha sido posible por el cierre temporal del museo parisino que ha iniciado trabajos de ampliación y modernización.
Por ello, se trata de un acontecimiento cultural de enorme relevancia, difícil de repetir en un futuro, dada la extraordinaria calidad y cantidad de las obras, más de 400, entre pinturas, esculturas, cerámicas, dibujos, grabados, cuadernos de apuntes y una selección de 20 fotografías documentales del archivo del pintor. Dado el importantísimo número de obras reunidas, el recorrido de la exposición, planteado con criterios cronológicos, transcurre por tres grandes salas dedicadas a las muestras temporales y el ala completa de la Colección Permanente, en la que se encuentra situado el Guernica.
En la primera de ellas se mostrarán obras realizadas entre 1895-1925 que muestran la génesis de la obra picassiana con lienzos de gran relieve, como La muerte de Casagemas y La Celestina, emblemáticas del período azul.