yanet.aguilar@eluniversal,com.mxGUADALAJARA, Jalisco. Aunque en silla de ruedas y con un flujo nasal que no lo abandonó nunca, el escritor Fernando del Paso dio ayer un entusiasta llamado por la Ley del Libro, recordó a sus amigos —compañeros de aventuras literarias— y aseguró enfático: “En el uso de todas mis facultades mentales y delante de todos los testigos, declaro aceptar de buenísima gana, con la conciencia limpia, con un gran entusiasmo y un inmenso orgullo, el decimoséptimo Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, ‘alias’ segundo Premio FIL de Literatura 2007”.
En el acto inaugural de la 21 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, encabezado por el presidente Felipe Calderón, se abrieron las puertas para una posible resurrección de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro: tras el llamado en favor de esta iniciativa por parte de Raúl Padilla, quien encabeza la FIL, Calderón Hinojosa retomó el asunto: “Por supuesto coincido en la necesidad de contar con una legislación acorde que fortalezca al libro y su lectura, y por supuesto también acepto y con mucho gusto la invitación que hace Raúl Padilla para iniciar un nuevo diálogo con miras a tener la legislación que le hace falta al país para difundir el libro y la lectura”.
Calderón Hinojosa entregó el reconocimiento como ganador del premio que lleva el nombre de Juan Rulfo, a Fernando del Paso, autor de Noticias del imperio y José Trigo.
El novelista, poeta y ensayista celebró a los diferentes amigos que lo han unido a Colombia, país invitado de esta FIL, y dedicó su discurso a dos escritores amigos que lo acercaron a la literatura: Antonio Montaña, originario de esa nación sudamericana, y el mexicano José de la Colina.
Acompañado por su esposa Socorro y sus hijos Alejandro, Adriana y Paulina, Del Paso dijo que asume todas las consecuencias legales, periodísticas, literarias y pecuniarias que conlleva su aceptación del premio con el nombre de Juan Rulfo, y “sólo con Juan Rulfo”.
Sin embargo, pidió perdón porque no podrá cumplir con otros compromisos en la FIL, como los encuentros con colegas y amigos: “Me operaron el domingo y con trabajos acudí a ésta, pero ya no regresaré a ninguno de los trabajos de la feria, regreso sí, al hospital”.
El escritor, cuya presencia estuvo en duda hasta el último minuto, llegó acompañado de sus amigos Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Álvaro Mutis, Gonzalo Celorio y Vicente Quirarte.
No obstante, tuvo que esperar unos minutos a que arribara el primer mandatario, en medio de un aplauso que al concluir dejó escuchar el potente grito de una mujer: “¡Felipe Calderón es un presidente espurio!”. De inmediato la acalló el sonido del presentador y fue arrastrada a la salida por un grupo de hombres de seguridad; afuera, otras mujeres exhibían una pancarta con la leyenda “Si Arreola viviera contra El Espurio estuviera”.
En el foro, Del Paso ofreció un emotivo discurso que combinó los recuerdos de su amistad con Rulfo, la tristeza que le produce no haber sostenido una correspondencia con el autor de Pedro Páramo y los lazos que lo unen a Colombia. Evocó a Arreola y a Rulfo, quien fue su tutor en el Centro Mexicano de Escritores y su amigo de toda la vida.
Emotivo también fue Vicente Quirarte, encargado de hacer la semblanza del narrador: “Hemos venido a expresar nuestra gratitud, admiración y cariño a un hombre de letras, en todo el sentido literal y literario del término”.
Reconoció en Fernando del Paso el más claro ejemplo de que quien al construirse nos construye, al forjarse un lenguaje hace más prestigioso el del colectivo. “Hemos venido a agradecer y celebrar la victoria de un hombre sobre sí mismo, su labor como arquitecto de amplios y macizos catedrales de verbos que han resistido y resistirán el paso de las generaciones”.
El autor de Palinuro de México se dijo emocionado por las palabras “hermosas y exageradas” de Quirarte, quien celebró su amor por las letras: “En ninguno de sus libros ha dejado de jugar, pero en sus múltiples versiones nos ha enseñado que la escritura es el más serio y peligroso de los juegos. Con el ejemplo predica cómo es preciso entregarse por entero para hacer más puras las palabras de la tribu”.
Otro amigo fiel, García Márquez le levantó con fuerza el brazo izquierdo en señal de victoria cuando todos los asistentes lo aplaudieron de pie, reconociéndolo como uno de los escritores más grandes de las letras hispanomericanas y como el ganador natural del premio instituido por la FIL que han obtenido otros autores como Nicanor Parra, Juan José Arreola, Juan Goytisolo y Augusto Monterroso.
Todos palmeaban su espalda, Del Paso sonreía y ante el aplauso constante siempre abrió sus manos y levantó en un momento el puño izquierdo.
Hasta el último momento se pensó que Del Paso no asistiría a su homenaje, incluso había grabado un video con su discurso “porque pensé que no iba a llegar”, todos creyeron que no lo haría cuando se anunció la proyección. Pero el propio escritor la detuvo y comenzó a hablar, luego de que Quirarte dijera que el autor, que antes fue publicista y conductor de radio, nunca ha dejado de ser un marginal de su escritura ni en sus declaraciones públicas.
Profundamente emocionado Quirarte dijo: “Gracias Fernando del Paso, amigo generoso, maestro inagotable, por devolver sus plenos poderes a la andante caballería del hombre de letras, te deseamos futuras y prontas cabalgatas cuyos primeros beneficiarios siempre seremos quienes tanto debemos a tu pluma, cuyo temple y estirpe siempre la harán más poderosa que la espada”.
Del Paso agradeció la pasión de sus seguidores, la calidez de Guadalajara y de su universidad.
Incluso soltó una carcajada fuerte y sonora cuando en su discurso evocó una anécdota que hizo reír a García Márquez, Mutis y Fuentes: recordó cuando se reunían para comer mariscos y entonces el Premio Nobel de Literatura escribía unos sketches que actuaban Mauricio Garcés y Silvia Pinal en un programa patrocinado por la Ginebra Oso Negro, para la cual él hacía los comerciales: “Y Álvaro se agenciaba unos centavos extra grabando la voz del locutor de Los Intocables.
Decía Álvaro: “Chicago, 1927: Elliot Ness se enfrenta al contrabando de güisqui escocés más grande en la historia de la ciudad…” ¿Te acuerdas, Gabo? ¿Te acuerdas, Álvaro? Uno de ustedes descubrió una ostionería sensacional en la colonia Guerrero de la ciudad de México”, lo demás es historia literaria.
Al término del encuentro, Calderón Hinojosa ofreció consolidar la infraestructura de librerías del país e informó que se espera para este año comercializar 7 millones de libros, de los cuales más de la mitad está financiado por editoriales privadas.
El mandatario indicó que si no se promueve la lectura desde la escuela ninguna ley en materia de libros podrá ser eficaz. Dijo que se tienen que dar los elementos para que sea igual de fácil abrir un libro que prender la computadora o la televisión. Acompañado de su esposa Margarita Zavala, realizan un recorrido por las instalaciones de la feria, que tiene como país invitado a Colombia. (Con información de César Blanco y Sergio Jiménez)