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Del Paso: Hombre de múltiples vocaciones

Diestro para escribir y zurdo al dibujar, el autor de algunas de las frases publicitarias más pegajosas mañana recibirá el premio FIL de literatura rodeado de amigos
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Yanet Aguilar Sosa
El Universal
Viernes 23 de noviembre de 2007

yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

Aunque parece raro, Fernando del Paso, además de escribir Noticias del imperio, Palinuro de México y José Trigo, es au-tor del eslogan “Estaban los tomatitos muy contentitos, cuando llegó Del Fuerte...”. Su paso por la publicidad, los servicios informativos y la diplomacia fue fugaz, su estancia en la literatura y la plástica ha sido permanente.

Los amigos del escritor, quien mañana en Guadalajara será galardonado con el Premio FIL de Literatura (otrora Premio Internacional de Literatura Latinomericana y del Caribe Juan Rulfo), celebran su ser multifacético que incluye otras pasiones como la gastronomía, la traducción y el amor por los libros; pero admiran ante todo su narrativa excepcional. Durante la próxima semana, en la FIL, Del Paso compartirá con otros escritores y con los lectores en una serie de mesas que anualmente se ofrecen en torno del ganador del premio.

Hoy en día, Del Paso dirige la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz de la Universidad de Guadalajara, ciudad donde radica desde 1992.

Es autor de tres novelas mayores —su obra Noticias del imperio fue considerada meses atrás como la mejor novela mexicana de los últimos 20 años, seleccionada por un grupo de escritores en la revista Nexos—; a cada una de esas obras dedicó siempre una década de trabajo, pero en medio y luego de ellas, ha escrito varios libros, algunos inspirados por El Quijote y otros dirigidos a los niños; también ha hecho poesía y ejercitado el periodismo.

Además, ha creado una amplia producción plástica que ha llevado a exposiciones como 2000 caras de cara al año 2000, colección de rostros que vivían en su imaginación y que expuso en el Museo de Arte Moderno en el 2000.

Ha expuesto también en muestras como Las mujeres sin cara de Ciudad Juárez y una serie de cráneos “adornados” en el Palacio de Bellas Artes, como parte del homenaje que le rindió el INBA en 2005, por su 70 aniversario; además ha presentado su obra en Londres, Madrid y el Museo Carrillo Gil.

El también ensayista, nacido en el DF el 1 de abril de 1935, se sintió desde niño atraído por las tiras cómicas de los periódicos, y ha dicho que “dibujar es una venganza de mi mano izquierda al acto de escribir”. Del Paso es diestro para escribir pero zurdo para dibujar.

José de la Colina, amigo desde hace más de medio siglo, dice que todas esas facetas son secundarias. “Ante la del espléndido escritor... yo lo conocí precisamente como hombre dedicado a la publicidad, pero tuvo la valentía de abandonarla, y ahí funcionaba bien y ganaba bien, para dedicarse a la literatura”.

En palabras de De la Colina, Del Paso “siempre ha mostrado ser un enamorado de la capacidad aventurera de las palabras. Me parece un autor extraordinario que además ha sido fiel a la historia: violándola e inventándola”.

Gonzalo Celorio lo recuerda como publicista y conductor de un noticiario radiofónico, pero lleva a primer plano su literatura: “Es un escritor abocado a la construcción verbal de obras gigantescas, no hablo sólo de la extensión de sus obras, sino del tiempo que ha implicado la elaboración de cada una”. Considera a Del Paso como una personalidad polifacética, y entre esas vocaciones destaca la periodística, que se guarda en un extenso volumen de sus Obras Completas publicadas por el FCE”.

Del Paso estuvo en el Servicio Exterior Mexicano (entre 1986 y 1992, como consejero cultural de México en París y luego como cónsul).

También fue traductor y productor de radio —trabajó en los años 60 en la BBC de Londres y obtuvo el Premio Internacional España de radiodifusión por el programa Carta a Juan Rulfo.

Fue durante su estancia en Londres cuando comenzó a garabatear algunos dibujos a pluma entre los intervalos en que transmitía los noticiarios para América Latina. Descubrió luego el soporte de la tinta china y ya no abandonó su carrera de dibujante.

Lejos está la pintura de ser un pasatiempo. Así lo enfatiza Beatriz Castillo, quien curó una muestra con las obras del novelista: “Siempre ha dicho que lo más importante es la literatura, pero no deja la pintura, está siempre a la par”.

Para Gonzalo Celorio, quien participará en la FIL en la mesa “Amigos de Fernando del Paso”, junto con Elena Poniatowska, Álvaro Mutis y De la Colina, es significativo que Del Paso haya publicado una novela cada 10 años e invertido una década en la construcción verbal de sus inquietudes, imaginaciones e investigación historiográfica.



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