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“La música, un medio para sanar el alma”

La africana Angelique Kidjo mostró su gran espiritualidad en su conferencia magistral
“La música, un medio para sanar el alma”“La música, un medio para sanar el alma”
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Miguel Angel Ceballos
El Universal
Domingo 21 de octubre de 2007

miguel.ceballos@eluniversal.com.mx

GUANAJUATO.— Desde que era niña, Angelique Kidjo se dio cuenta de que la música tenía la fuerza para sanar el alma. Piensa que no existe un sólo ser humano sin espiritualidad, por ello cuando se sube a un escenario lo hace pensando en cantar para la gente y no para las sillas o las paredes.

“Puede ser que muchos consideren que mi mensaje es triste, yo digo que es la realidad. Pero lo que deseo realmente es que lo disfruten, que capten el mensaje y que después hagan lo que quieran con él”, señaló Kidjo durante una conferencia magistral que ofreció para el público cervantino, en las instalaciones de la Universidad de Guanajuato.

Kidjo es una cantante nacida en Benin, África, en 1960. Es conocida y respetada internacionalmente no sólo por su calidad como intérprete, sino porque también es una entusiasta activista social preocupada por apoyar a las niñas y niños africanos para que tengan educación escolar.

Esta cantautora cuenta con 11 producciones discográficas y además es embajadora de buena voluntad de la UNICEF. Ha sido nominada al Grammy en cuatro ocasiones y es reconocida por sus influencias musicales tan diversas y sus creativos videos musicales.

Durante la charla con el público, Kidjo habló de su país, Benin, un lugar entrañable para ella al que puede reconocer por los singulares olores de su comida, el mar y de la propia gente.

De este país salió la primera embarcación de esclavos de África. Fueron llevados por los portugueses hacia Brasil, por ello 85% de la población brasileña tiene sus raíces en esta nación.

La cantante proviene de una familia de nueve hermanos. Angelique es la séptima y fue criada principalmente por su madre y sus dos abuelas, quienes son la gran influencia de su vida. “Mi lugar secreto son las piernas de mi madre, en donde me puedo sentar y regresar a mi infancia”.

A los seis años, la cantautora ya actuaba en la compañía teatral de su madre, pero los continuos conflictos políticos en Benin la obligaron a emigrar a París, en 1982.

Fue ahí que comenzó su carrera de solista. En 1991 salió a la luz su éxito de afro-dance titulado “Batonga”, de su álbum Logozo.

Kidjo canta en inglés, francés, fon, yoruba y zilin, su lengua natal. Sus influencias incluyen el afro-pop, rumba congolense, soul estadounidense, reggae, jazz, gospel y ritmos latinos como bossa nova, merengue, ska y samba.

En mayo de este año, creó la Fundación Batonga, encargada básicamente de apoyar a las niñas africanas para asistir o no dejar la escuela. “Estoy convencida de que una mujer preparada es una inversión tremenda para un país”.

El nombre de Batonga, explicó, es una palabra inventada por ella y dos de sus amigas de infancia.

En ese entonces sus compañeros de escuela las molestaban porque ella era muy delgada, otra baja de estatura y la tercera muy alta. Entonces, como una manera de contrarrestar la ofensiva de los niños inventó una palabra que les causara intriga en su significado. “Era una manera de decirles: déjame en paz”.

Angelique Kidjo participó por primera ocasión en el Cervantino con un concierto que ofreció anoche, en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas.



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