VALLEGRANDE, Bolivia.— Ernesto Che Guevara fue uno de esos hombres que ponen el pellejo para demostrar sus verdades y defender sus ideales, así fue desde que nació, el 14 de junio de 1928 y hasta su muerte, hace 40 años, el 9 de octubre de 1967. Y así lo testimonian y documentan los cientos de libros escritos por y acerca del líder revolucionario, entre los que destacan las biografías de dos mexicanos, Paco Ignacio Taibo II y Jorge Castañeda, así como Che Guevara. Una vida revolucionaria, de Jon Lee Anderson, además de filmes y documentales, como el de The History Channel, Los últimos días del Che, que hoy se estrena en televisión.Tan sólo en Cuba, tras el triunfo de la Revolución, El Che es el souvenir preferido por los turistas. Y es que su imagen es ya un referente para más de tres generaciones en camisetas, tatuajes, carteles, calendarios, postales, videos y fotos, y el responsable, en gran parte, de este fenómeno es el fotógrafo Alberto Korda. Pocas veces se puede fechar con tal precisión el nacimiento de un icono, pero como siempre pasa con Guevara, hasta eso es ya parte de su mito. La fotografía de Korda, tomada el 5 de marzo de 1960 en La Habana, muestra a un Che con la mirada fija, como observando al futuro, con su uniforme militar listo para cualquier embate y su boina negra rematada con una estrella... esta imagen en su simpleza y contundencia ha inspirado a jóvenes y a creadores, como ejemplificó la muestra Narrativa de un retrato: El Che de Korda, que recientemente viajó por varias ciudades —el DF entre ellas—, donde artistas “retrabajaron” la foto.
Pero El Che es más que imagen, la historia del guerrillero es custodiada, además, por su viuda, Aleida March, y sus hijos desde el Centro de Estudios Che Guevara de la capital cubana.
A 40 años de su muerte El Che “sigue de moda”, aunque no siempre sus ideales, sobre todo en generaciones actuales, dice Matías Gueilburt, quien coproduce y dirige el documental Los últimos días del Che (que The History Channel transmite hoy a las 22 horas).
Las penurias de una columna guerrillera a través de los textos recogidos en su famoso Diario de Bolivia, además de entrevistas con especialistas y otros protagonistas de esos acontecimientos, completan el documental. Gueilburt emprende un viaje a través de la historia y recrea la ruta de El Che en Bolivia, desde su llegada a La Paz hasta la víspera del combate final en la quebrada del Yuro. Su cámara registra los escenarios reales de la experiencia revolucionaria adoptando el punto de vista de Guevara, ya sea mediante la imagen “subjetiva” o a través de los diarios de viaje escritos por el propio guerrillero.
Se trata de una aventura bélica que duró 11 meses: la supervivencia en la selva boliviana, los enfrentamientos militares, las intrigas políticas, las ilusiones y las reflexiones de un hombre que marcha al encuentro de su destino. “Queríamos ver si las cosas que él planteaba como problemáticas de un país para hacer una revolución seguían vigentes, y nuestra impresión es que no dejó nada. Mi hipótesis es que dejó poco en los lugares donde intentó hacer una revolución, aunque debo reconocer que a 40 años de distancia los pocos pobladores La Higuera o Vallegrande al menos viven de su imagen”. (SL)