La lectura de las cartas del libro Querido doctorcito, que reúne la correspondencia entre Frida Kahlo y su galeno, Leo Eloesser, hicieron a Carlos Monsiváis reconocer en la pintora a una escritora.Durante la presentación de dicha publicación, el cronista destacó la fertilidad del habla de Kahlo, el gozo de no dejar que las palabras la aprisionen al convertirse en lugares comunes. “Ahora entiendo porqué Antonio Alatorre, quien sí sabe de literatura, la considera una escritora, porque su relación con el lenguaje es enormemente viva. Hay desde luego elementos del habla, hay transformaciones de las palabras que entraban dentro de este juego idiomático que con frescura y originalidad le es dado a muy pocos, pero que a ella se le dio de un modo que sólo puedo compararla con otro clásico del idioma, que es Tin-Tán”.
Monsiváis consideró que estamos frente a una escritora que hace 20 años no hubiese sido tomada como tal. “Hace apenas 20 años hubiese sido considerada simplemente una mujer ocurrente, con gracia”.
El autor de Días de guardar añadió que la originalidad de los textos narran la relación del médico y la paciente, no la de dos amigos. “Lo que para mí surge de inmediato es el hecho de que Frida, la enferma, la paciente, está haciendo que el doctor confíe en ella para que ella pueda confiar en él. Lo que es maravilloso es ver cómo es un tratado de la relación entre el paciente y el doctor, entre el proceso creativo y el desgaste diario de la enfermedad”.
El libro Querido doctorcito, editado por DGE El Equilibrista y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, reúne una parte de las más de 40 cartas enviadas por Frida Kahlo a su especialista en cirugía de pecho y tórax, entre los años de 1931 y 1950.
A través de fotografías con dedicatorias e incluso inéditas respuestas del galeno, el libro da cuenta del vínculo especial que existió entre ambos personajes de ascendencia alemana, y de la relación de Frida con sus padecimientos y el dolor, parte de los motores que los especialistas han señalado como detonadores de su obra plástica.
La presentación del volumen en la casa donde Kahlo vivió con Diego Rivera, en Coyoacán, convocó a cientos de personas. En el acto también participaron la crítica de arte Teresa del Conde, el médico Arnoldo Krauss y Juan Pascoe, quien conoció a quien fuera doctor de Frida.