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Desentrañó los crímenes más sonados en México

Algunas de las investigaciones más conocidas del perito integran el libro El criminólogo. Los casos más impactantes del Dr. Quiroz Cuarón, de José Ramón Garmabella, que conmocionaron a la sociedad durante la segunda mitad del siglo XX
Domingo 12 de agosto de 2007 Yanet Aguilar Sosa | El Universal

A lo largo de su carrera como perito en criminología, Alfonso Quiroz Cuarón cambió el rumbo de esa ciencia, logró que dejara de ser sólo una herramienta de la medicina forense y la convirtió en una disciplina independiente, a partir de que comenzó a sistematizarla a través del método.

Dejó la medicina para estudiar derecho, cuando su padre, Aristeo Quiroz, fue asesinado. Optó entonces por la criminología y se convirtió en el primer egresado de la carrera en la UNAM, también fue el primero en investigar crímenes y descubrir identidades de asesinos y falsificadores, que fueron casos célebres en las secciones de nota roja de los diarios mexicanos, durante la segunda mitad del siglo XX.

Algunas de sus investigaciones más conocidas integran el libro El criminólogo. Los casos más impactantes del Dr. Quiroz Cuarón (DeBolsillo), contadas de viva voz, con repasos autobiográficos y algunos textos que valoran sus aportaciones a la criminología en México y el mundo.

El periodista José Ramón Garmabella hizo un retrato biográfico del perito. Allí se cuenta que el abogado se distinguió por su método y eficacia en la sistematización de las investigaciones que realizó, entre las que destaca el estudio de personalidad de Jaime Ramón Mercader del Río, asesino de León Trotsky, y el perfil del falsificador Alfredo Héctor Donadieu, alias “Enrico Sampietro”.

Él fue quien descubrió la identidad del escritor Bruno Traven y determinó la enfermedad que padecía Goyo Cárdenas, quien estranguló a cuatro mujeres. Sus dotes de investigador propiciaron que fuera llamado el Sherlock Holmes mexicano.

Su biógrafo, Garmabella, asegura que se trata de un hombre adelantado a su tiempo, “su legado, traducido en libros, ensayos y estudios, sigue tan vigente como el mismo día en que lo escribió; por otra parte, su trayectoria, que incluyó diagnósticos de delincuentes que dejaron huella en las páginas de los diarios de la ciudad de México, lo acreditan”.

Se trata, no sólo del primer egresado de la carrera de perito en criminología que ofertaba la UNAM desde muchos años atrás, pero que nadie había cursado; es un artífice que sentó en México bases sólidas de la criminología, destacando sus estudios de personalidad y el esclarecimiento de actos ilícitos.

Así lo confirma Garmabella, pero también tres de sus discípulos: Rafael Moreno González, Luis Rodríguez Manzanera y Antonio Sánchez Galindo, de quienes se incluyen textos en esta nueva edición que hablan del gran agitador y revolucionario de la criminología que fue el Dr. Quiroz Cuarón.

La reedición del texto que se ha convertido en un best seller aparece en el contexto propicio, hay en México y en diversos países un gran interés por las series de televisión, películas y libros inspirados en la medicina forense, legal y de detectives: CSI: Crime Scene Investigation, La ley y el orden y Los archivos del FBI.

Lo interesante es que el libro de Garmabella hace el retrato de un criminólogo mexicano cuyas propuestas estaban adelantadas a su tiempo. Propuso hace muchos años a la UNAM la carrera de investigador policiaco, se negaron con el argumento de que la universidad no era para crear detectives, ni agentes policiacos. Ante eso Quiroz respondió: “Si México no se preocupa por tener una policía judicial técnica y perfectamente preparada, llegará un día en que los recursos del hampa superen a los policiacos”.

Al maestro de varias generaciones de criminólogos, cuyas míticas clases se desarrollaron en la Facultad de Derecho de la UNAM, en una de cuyas aulas murió de un infarto y en su memoria lleva su nombre, le tocaron investigar los casos más sonados de la ciudad de México, los que han quedado en los anales periodísticos y forman parte de la historia capitalina, pues si algo sabe Garmabella es que todas las ciudades en el mundo están marcadas por sucesos criminológicos.

“No se puede escribir la historia de una ciudad si antes no se le dedica un capítulo a la historia criminológica; por ejemplo: Dallas está marcada por el asesinato de John F. Kennedy; Chicago, por la época de prohibición y sus míticos gansters; Nueva York, por Lucky Luciano; Boston, por Albert Desalvo, y México, por el asesinato de León Trotsky o Gregorio Cárdenas Hernández. Siempre hay un interés por ir más allá de lo criminalístico”.



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