Es un mito que Juan Rulfo no deseara que su trabajo fotográfico fuera conocido. Víctor Jiménez, director de la fundación que lleva el nombre del autor de El llano en llamas, ofrece dos claros ejemplos: desde 1945 Rulfo solía publicar un cuento cada año en la revista América, excepto en 1949, cuando en lugar de un texto publicó una selección de 11 fotografías de su autoría.
Otra prueba es que a inicios de la década de los 70, el arquitecto Víctor Jiménez le estaba construyendo una casa a Rulfo. En una de las reuniones para hablar acerca del inmueble, el escritor llegó a la oficina de Jiménez con una caja llena de negativos. El arquitecto, sorprendido por las imágenes, le propuso organizarle una exposición en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, en donde se acababa de incorporar como profesor. “Si no hubiera sido porque hubo problemas para que alguien autorizara el pago de las impresiones, se hubiera hecho esa exposición en 1972 ó 73, es decir, él sí tenía interés de mostrar su trabajo fotográfico. Era un hombre que quería que se conociera su obra como escritor y como fotógrafo, al mismo tiempo y hasta en la misma publicación”, explica.
De las cerca de 6 mil imágenes que conforman el acervo fotográfico de Juan Rulfo (todo en posesión de la familia), una buena parte es sobre arquitectura, había un interés especial porque para él esta disciplina era un documento de la época, un testigo de un episodio de la historia de México. “Otra parte importante de su fotografía son los paisajes, el país. Quizá lo que menos cultiva es el retrato, pero el resto de los géneros son muy abundantes”.
Otro dato importante para entender que su gusto por la imagen era muy serio, es que la biblioteca de Juan Rulfo, conformada por más de 10 mil volúmenes, contiene alrededor de 700 libros sobre fotografía, empezando desde los años 30. “Es alguien que estaba, como cualquier fotógrafo profesional, adquiriendo continuamente publicaciones especializadas, así como una cantidad impresionante de imágenes recortadas de revistas. Tiene ediciones únicas. Rulfo es alguien que toda su vida está en dos carriles: la literatura y la fotografía”.