Frente a acciones de diversos jefes de Estado de naciones como Brasil y México, quienes han llamado a sus ciudadanos a votar por las candidaturas de sus países a las nuevas maravillas del mundo, ayer la UNESCO marcó distancia con la iniciativa del suizo Bernard Weber a la que calificó como una "campaña mediática".Este instituto de la Organización de las Naciones Unidas señaló que la acción de Weber -cuyo fin es que las personas a través de internet voten por un nuevo grupo de maravillas del mundo- "no podrá contribuir de manera significativa y duradera a la preservación de los sitios elegidos por el público".
La organización resaltó las diferencias entre sus fines y los de esta competencia, "que sólo refleja la opinión del público con acceso a internet". La UNESCO recalcó que la protección del patrimonio precisa de un trabajo de definición de criterios científicos, de marcos legislativos y de gestión, y de acuerdos con las autoridades responsables para que se comprometan a un seguimiento permanente del estado de conservación de esos sitios.
Ayer, en el último ranking de la página www.new7wonders.com, en donde se puede votar para elegir las maravillas, se mantenían como los 10 finalistas, ordenados alfabéticamente, la Acrópolis de Atenas (Grecia), Chichén Itzá (México), el Coliseo Romano (Italia), el Cristo Redentor (Brasil), la Torre Eiffel (Francia), la Gran Muralla China, Machu Picchu (Perú), Petra (Jordania), las estatuas de la Isla de Pascua (Chile) y el Taj Mahal (India). Hasta la fecha se tiene registrado que alrededor de 50 millones de personas han votado.
Para alcanzar esta alta cifra algunos gobiernos y empresas privadas han apelado al orgullo nacional, factor que ha sido definitivo en la popularidad del concurso, como lo han reconocido los propios organizadores.
Por ejemplo, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, abrazó el Cristo Redentor de Río de Janeiro, y en su programa de radio dio las instrucciones de cómo votar. En tanto, en Perú, el gobierno instaló computadoras con libre acceso para alcanzar más votos.
En México, además de que el presidente Felipe Calderón llamó semanas atrás a votar por Chichén Itzá, empresas privadas como Telmex y Coca Cola han hecho una fuerte campaña. El INAH autorizó el uso de la imagen de la pirámide de Kukulkán en latas de refrescos y tarjetas telefónicas.
En torno de la campaña en favor de Chichén Itzá -que entre diciembre y mayo pasados tuvo un proceso de conservación- algunas compañías han invertido alrededor de un millón de dólares. La estrategia también llegó a la realidad virtual, cuando el sitio arqueológico hizo su debut en el sitio de Internet Second Life.
Contrasta el entusiasmo -presente también en los noticiarios matutinos- con voces como las del director de la zona arqueológica, Eduardo Pérez Heredia, para quien el incremento de turistas podría dañar las construcciones mayas. Chichén Itzá recibió el año pasado un millón 300 mil personas. (Con información de agencias)