A tres años de que se abrieran los contenedores y baúles que durante 50 años guardaron celosamente los secretos de Diego Rivera y Frida Kahlo, hoy nos revelan que es muy probable que su madre fuera la principal influencia para que la pintora usara los vestidos étnicos que la caracterizaban; que no sólo le gustaba ser retratada, sino que ella también hacía fotografías con gran valor estético, y además de que era una apasionada de escribir cartas y coleccionar amores, pero que aún estamos lejos de saber cuántos fueron.Ésta es sólo una probadita de todos los datos nuevos que se revelarán en la exposición Tesoros de la Casa Azul, Frida y Diego, en la cual se exhibirá una pequeña selección de los miles de documentos, fotografías, indumentaria, publicaciones, objetos personales, dibujos, calacas y bocetos que pertenecieron a Rivera y Kahlo, pero que por decisión del muralista estuvieron guardados durante 50 años.
En realidad, Diego Rivera pidió a Dolores Olmedo Patiño que las 30 cajas de documentos y todos los objetos que estaban en los muebles de la Casa Azul no se tocaran sino hasta 15 años después de su muerte. Pero Dolores Olmedo -amiga y una de las principales coleccionistas de la obra artística de estos dos creadores- decidió que ese acervo no se abriría sino hasta después de su muerte, ocurrida en 2002.
Las cajas se abrieron en 2004 e inmediatamente se inició una intensa la limpieza, catalogación, restauración y digitalización de los documentos. Esta labor fue realizada por especialistas de la UNAM y de la asociación civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México (Adabi), quienes invirtieron cerca de 600 mil pesos para efectuar el trabajo.
Esta exposición será inaugurada por el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, el 5 de julio de 2007, es decir, la noche anterior al día en que Frida Kalho celebraría su cumpleaños número 100. Aunque el curador de la muestra, Ricardo Pérez Escamilla, aún no define el número de piezas que estarán en exhibición, asegura que será una pequeña parte del universo encontrado, pero muy representativa para conocer mejor a Diego y Frida.
Carlos Phillips Olmedo, director general de los Museos Frida Kahlo, Anahuacalli y Dolores Olmedo, señaló que hay material para hacer por lo menos siete exposiciones más y el mismo número de publicaciones, pero que, por lo pronto, para esta muestra se ocuparán cinco salas de la Casa Azul y se invertirán aproximadamente 1.5 millones de pesos, aportados por el Gobierno del Distrito Federal, la Cámara de Diputados, la UNAM y empresas privadas.
"Quiero suponer que mi mamá se imaginó que dentro de los documentos podía haber algo que comprometiera a Frida o a Diego, y ella no quiso jamás dañar el prestigio de estos dos artistas, por eso decidió que las cajas permanecieran cerradas y con sellos con firmas de ella, Carlos Pellicer y el doctor en criminología Alfonso Quiroz Cuarón, miembros del comité técnico original del Fideicomiso Diego Rivera."
Sin embargo, la historiadora del arte y especialista en Frida Kahlo, Teresa del Conde, señaló que no hay ningún papel que comprometa a los artistas. "Todos sabemos que tanto Diego como Frida fueron personas extraordinariamente liberales, que sus opiniones políticas mutaron bastante a lo largo del tiempo... sabíamos también que los dos tuvieron múltiples amantes y corresponsales: Frida hombres y mujeres, Diego exclusivamente mujeres, y que llevaron una vida plena, activa".
Teresa del Conde comenta que entre las cartas hay corresponsales, desde el compositor Carlos Chávez hasta el novio de Frida Kahlo durante su juventud, Alejandro Gómez Arias.
"Toda la correspondencia de Gómez Arias es muy reveladora sobre el tipo de relación que mantenían en ese tiempo. Eran gente muy joven, liberal y subversiva hasta cierto punto. No es que fueran noviazgos como los que ahora se dan, eran más de avanzada. En ese momento ella todavía no comenta cuestiones políticas, al contrario, inclusive cuenta que va a la iglesia, reza y se va a confesar".