Frente a lemas que el tiempo ha dejado en la memoria colectiva, como la de que "el que no lee se aburre", o frases como la de Miguel de Cervantes, que dice que "el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho", hay programas de fomento a la lectura que impulsan las instituciones públicas y muchos proyectos nacidos entre la sociedad civil.Después de un sexenio dedicado a buscar hacer de México "un país de lectores", de crear bibliotecas de aula y escolares en gran parte de las escuelas del país, de saber que según la Encuesta Nacional de Lectura de 2006 en México se leen en promedio 2.9 libros al año, hay actividades dirigidas por y para la ciudadanía, donde lo mismo se entregan libros en el Metro, se aprovecha el ciberespacio o se llevan libros a los reclusorios.
En torno de la celebración del Día Mundial del Libro, que se conmemora el 23 de abril, varios programas de fomento a la lectura se lanzarán o reactivarán, mientras que otros llevan años de labor con buenos resultados.
Particularmente, en este día habrá en Guadalajara una jornada de lectura, como en años anteriores, que en esta ocasión se realizará entre las 9 y 18 horas y se adentrará en las páginas de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
Para invitar a la lectura, es de recordar la propuesta utópica de Libros Libres, que consistía en abandonar un libro en la calle para que alguien lo tomara y después de leerlo lo dejara en otro lugar público. También queda en la memoria la Espiral de Libros que en el Zócalo realizó Arturo Morell, con el fin de recolectar volúmenes y llevarlos a las cárceles.
Con el mismo objetivo, el público encuentra también colecciones que se han editado, planeadas para ser leídas por policías, bomberos, rescatistas y paramédicos; hay pequeñas bibliotecas comunitarias que buscan formar a grandes lectores y portales en internet que recomiendan libros.
Todas son caras de una misma moneda, cambian las estrategias y los formatos, pero cada una pretende que en algunos años "realmente se pueda pensar en que vamos a cambiar la forma de leer en nuestro país", como señala Paloma Saiz, encargada del Programa de Fomento a la Lectura de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal.
Esa institución presentará hoy seis programas bajo el nombre general de Para Leer en Libertad.
En la ciudad, el programa de fomento a la lectura más novedoso es aquel que coordinará el escritor Juan Hernández Luna y que estará dirigido a elementos de seguridad pública.
Ese programa se desarrolla con muy buenos resultados desde hace dos años en la Dirección de Seguridad Pública del municipio de Nezahualcóyotl, bajo el nombre de Literatura Siempre Alerta, estrategia de lectura única en el mundo que promueve el desarrollo integral de los oficiales a través de lecturas comentadas en sesiones quincenales.
El municipio ha editado cuatro antologías -una con textos de los propios oficiales- y dos novelas -una de un policía municipal-, seleccionadas y cuidadas por Hernández Luna.
El escritor, que instrumentará el mismo programa para el Distrito Federal, señala que las estrategias son fundamentales en el fomento a la lectura: "Hay que saber qué es exactamente lo que buscas, tener objetivos muy claros y conocer el perfil del público, que en este caso es un cuerpo policiaco, aunque lo mismo trabajaría con otras personas. El tipo de literatura que vamos a entregar tiene que generar preguntas, pero también respuestas, debe ser gozosa. A través de ella deben ver la universalidad de la vida".
La secretaría retomará programas que descuidaron, como los libro-clubes, que en tiempos de Enrique Semo llegaron a ser casi mil y que en la actualidad apenas rebasan los 150 espacios instalados en parques y colonias de la ciudad.
También se retomará Para Leer de Boleto en el Metro, que de ser una antología de 10 autores, editada en forma de libro con 250 mil ejemplares, se convirtió en un folleto de 30 mil unidades con cinco autores.
A estas iniciativas se suman la Feria del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México, que llegará este año a su séptima edición, y las ferias de libros o tianguis callejeros, que la secretaría planea realizar en cada barrio y colonia de la ciudad.
También está de vuelta la venta de paquetes de libros en los cruceros de la capital mexicana, ofertados por gente de la tercera edad (el origen del programa es Con la Frente en alto, de 20 años atrás y donde eran niños tragafuegos quienes vendían los libros).