El filósofo español Fernando Savater cree en muchas cosas, en la muerte, en la ley de la gravedad, pero no en Dios ni en las religiones, por eso emprendió un ensayo que terminó en el libro La vida eterna, para reflexionar sobre el porqué de las creencias religiosas, su actualidad e irrupción en la vida pública.
El catedrático de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, que ayer fue investido por la Universidad Nacional Autónoma de México con el doctorado honoris causa, aseguró que la religión es un tema que cada día estará más presente debido a la lucha entre quienes quieren una democracia laica, un asunto privado pero no un deber de la colectividad, y los que quieren una religión como un deber de todos y no como un derecho de cada cual, con visiones teocráticas colectivas, inspiradas en la fe de un Dios.
"Hay quien dice: ´La religión puede ser el fundamento de la moral´, yo creo que es al revés: hoy es la moral la que nos permite distinguir, reconocer y apoyar unas religiones frente a otras... si la religión lleva a hacer cosas buenas, a llevar una vida con más sentido, solidaridad y humanidad, entonces esa religión es buena; si lleva al enfrentamiento, la destrucción y el terrorismo, pues es mala."
Reconoció que la irrupción de las religiones en la vida pública se da como factor político, en la educación, la legislación, a veces justificando actos terroristas o bombardeos en países en nombre de naciones que se dicen iluminadas por la divinidad, sumado a la creencia de muchos seres humanos de que la religión es una esperanza de rescate ante la perdición que es la muerte.
El intelectual español abordó el tema del aborto, un tema que está a debate en México, y en el que la religión mantiene una postura en contra, señaló que la jerarquía religiosa tiene derecho a establecer lo que según su credo son pecados, pero no tienen derecho a establecer lo que son delitos.
"Se puede establecer lo que son los pecados para quien crea esa religión, pero los delitos tiene que establecerlos la ley social, laica, la democracia; los legisladores que se basen en las razones, en argumentos comprobables y en valores compartidos más allá de las religiones... la Iglesia no tiene derecho a establecer lo que son delitos, sólo tiene derecho a hablar de pecados".
Como filósofo busca suscitar dudas, no resolverlas, por eso en su libro publicado por Ariel, partió de por qué los seres humanos creen en cosas que no tienen pruebas definitivas, como lo divino o la vida eterna, y dijo que estudios actuales dicen que hay de mil 200 a mil 300 religiones nuevas cada día que duran unos cuantos días y representan movimientos esporádicos.
"La credulidad es simplemente dar aceptación a todas aquellas ideas que halagan alguna parte de nuestra vanidad, de nuestro miedo, vivimos en un mundo de gente crédula, todo mundo cree en conspiraciones, en nigromancia, en novelas religiosas o seudorreligiosas", comentó el filósofo que siempre estuvo escudado por cuatro personas de seguridad, debido a las amenazas que le ha hecho ETA, que no teme porque no los ha visto, aunque, dijo, no le hace ninguna gracia.
Para el autor de Las preguntas de la vida, El valor de educar y Ética para Amador, el doctorado honoris causa de la UNAM no es nada más un acto protocolario, es de gran significado porque viene de México, el primer país de América Latina que visitó cuando apenas rebasaba los 20 años.