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El Sol: sus efectos más allá de la piel

Esas alteraciones pueden ser a nivel del ácido desoxirribonucleico (ADN), lo que significa que dañan las moléculas que dictan la construcción de las proteínas del cuerpo
El Sol: sus efectos más allá de la pielEl Sol: sus efectos más allá de la piel
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Ricardo Cerón
El Universal
Miércoles 04 de abril de 2007

El deterioro de la capa de ozono de la atmósfera terrestre en los últimos años, provoca que una mayor cantidad de radiación solar llegue hasta la superficie terrestre, entre ella los rayos infrarrojo y ultravioleta, lo cual produce alteraciones a nivel celular en quienes se exponen reiteradamente o por prolongado tiempo al Sol.

Incluso esas alteraciones pueden ser a nivel del ácido desoxirribonucleico (ADN), lo que significa que dañan las moléculas que dictan la construcción de las proteínas del cuerpo.

"Este daño en ocasiones puede ser reparado, pero cuando la exposición es frecuente, llega el momento que no se repara y las células se transforman llegando a ser células tumorales", comenta Eva Ramón Gallegos, investigadora del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Al exponerse de manera prolongada a los rayos solares, las células de nuestra piel liberan melanina, una sustancia que actúa como una barrera para evitar que la epidermis sufra quemaduras por la acción del Sol.

La producción de melanina se activa por los rayos ultravioleta y su objetivo es neutralizar los radicales libres, liberados por las células que han sufrido daño por efecto de la radiación solar.

La presencia de melanina en la piel puede ser natural, es decir, sin un estímulo previo, o elaborarse tras el enrojecimiento producido por la quemadura solar.

Esta sustancia aunque evita en gran medida la producción de quemaduras solares, no impide los daños que a mediano y largo plazos ejerce esa radiación en la piel.

Por ese motivo, tener la piel morena sólo permitirá sufrir menos quemaduras en comparación con las personas de piel clara, pero no protege contra los efectos perjudiciales de los rayos solares, sobre todo a largo plazo.

"Los rayos ultravioleta son capaces de acelerar el envejecimiento de la piel, por inducir la formación de radicales libres, los cuales por el exceso de exposición llega el momento en que nuestro sistema antioxidante ya no puede controlar", comenta Eva Ramón Gallegos, del Laboratorio de Citopatología Ambiental de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN.

Este efecto de fotoenvejecimiento es el causante de la mayor parte de los cambios no deseados del aspecto de la piel y se observan principalmente en las zonas del cuerpo que están más expuestas al Sol como la cara, el cuello, los brazos y las manos.

En esos sitios la piel pierde elasticidad, se hace áspera, se arruga, toma un color amarillo y en ella aparece una pigmentación irregular con diversas y pequeñas zonas oscuras conocidas como manchas del envejecimiento.

Durante la exposición al Sol, la piel, además de melanina libera sudor, que actúa como un filtro natural para protegernos de los rayos ultravioleta, pero su capacidad es limitada, por lo que paralelamente se produce un engrosamiento de la capa córnea de la piel, lo cual dificulta la penetración de esa radiación.

Aun cuando el Sol es benéfico para mineralizar los huesos y cargarse de vitamina D, sólo se debe tomar por 5 ó 10 minutos.

Si se expone de manera prolongada se corre el riesgo de presentar algunos daños, que pueden ir desde térmicos en las células de las capas más externas de la piel hasta un deterioro genético en células de las capas más profundas.

La especialista indica que es indispensable usar un bloqueador si se va a asolear, y éste debe ser con un factor de protección mínimo del número 15, que protejan de los rayos ultravioleta tanto los de tipo A como B.

"Pero debemos recordar que los bloqueadores resistentes al agua sólo son efectivos por 40 minutos en promedio, ya que algunos deben aplicarse cada dos horas", precisó.

Cuidado con los ojos

Además de afectar la piel, la exposición prolongada a los rayos solares también puede traer graves problemas visuales, como la ceguera.

La radiación solar puede producir alteraciones oculares como conjuntivitis, degeneración macular, retinopatía solar, daño en córnea, así como catarata, principal causa de ceguera en el mundo.

Para prevenir daños, comentó la optometrista Giovanni García, explicó que en el mercado existen productos, tanto para piel como para los ojos, que protegen de los rayos ultravioleta, como anteojos con micas.

Con el uso de productos de ese tipo se logra retardar hasta 10 años la aparición de las enfermedades oculares relacionadas con la edad y se disminuiría la incidencia de catarata hasta en 50%.



 

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