CACAXTLA, Tlax (Notimex).- Por primera vez desde su descubrimiento, en los años 70, el mural prehispánico La Batalla, de la zona arqueológica de Cacaxtla, en Tlaxcala, puede ser admirado en todo su esplendor e íntegramente, luego de que le fue retirada la techumbre metálica que le cubrió y complicaba su visibilidad por más de 25 años.Descubierta de forma fortuita, la obra de 22 metros, una de las más largas de Mesoamérica, es protegida ahora por una liviana lámina transparente de policarbonato de nueve milímetros de espesor, puesta a menos de 50 centímetros de la pieza y que contiene un ligero blindaje contra los rayos ultravioleta del sol.
Entre octubre y diciembre de 2006, la pintura fue sometida a una labor de nivelación de sus resanes, explicó la restauradora Diana Malatorre Salviejo. "La propuesta de protección -dijo- incluyó quitar el techo que le cubría y cambiarla por una protección que prácticamente no se ve y que es resistente al impacto, no es peligroso, es fácil de limpiar y salva a la pintura de los rayos ultravioleta".
El retiro de la capa de polímeros, que se le colocó cuando fue descubierto, pues en esa época se pensaba que los protegía, responde a que se comprobó que esta capa hacía que se adhiriera más el polvo.
Los trabajos realizados con un presupuesto de más de 700 mil pesos, incluyeron además la consolidación de taludes y el mantenimiento de otros murales que se conservan en la zona, como el del llamado Templo Rojo, de Venus, y los de los guerreros águila y jaguar, ubicados en el Edificio A, los cuales conservan aún la techumbre.
De manera permanente en el lugar se realizan monitoreos con aparatos de medición que están registrando temperatura, humedad relativa, punto de rocío e intensidad y dirección del viento.
La restauradora, quien junto a la arqueóloga Beatriz Palavicini coordina el Proyecto de Conservación Integral y Mantenimiento Mayor de la Zona Arqueológica de Cacaxtla, adelantó que este año se retirará la estructura que cubre el Edificio A, donde se localizan otras pinturas, la cual ocasiona vibraciones y una densidad mayor de humedad.
Palavicini dijo que las últimas investigaciones sobre la obra mural La batalla señalan que en realidad la escena representada trata del momento posterior a una batalla, en el que los guerreros vencedores sacrifican a sus cautivos para ofrendar su sangre a los dioses.
"En un principio se decía que era una batalla, pero ahora el consenso de los investigadores se inclina porque son sacrificios posteriores al desarrollo de una batalla para hacer sangrar a los vencidos y ofrendar la sangre a sus deidades, por lo que se observan chorros de sangre por toda la parte inferior", expresó.
En la obra, realizada en el periodo epiclásico, entre el 600 y 900 de nuestra era, se han identificado alrededor de 48 personajes, animales y glifos, que fueron pintados en tonalidades azul maya, negro humo y rojo óxido.