MADRID.- A partir del próximo 24 de marzo, los 14 millones de estudiantes de español que hay en el mundo podrán presentarse a un examen que, si lo pasan, obtendrán un diploma que certificará que hablan español con el suficiente nivel para estudiar en cualquier universidad latinoamericana y española.
Ese día los rectores de las principales universidades de España y de América Latina, entre ellas, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Nacional Autónoma de Nuevo León, así como el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, y la directora del Instituto Caro y Cuervo, Genoveva Iriarte, firmarán en la ciudad colombiana de Medellín, el Sistema Internacional de Certificación del Español, en uno de los actos previos a la inauguración del cuarto Congreso de la Lengua Española que tendrá lugar entre el 26 y el 29 de marzo en Cartagena de Indias (Colombia).
Serán 60 las instituciones que firmen un sistema que permitirá unificar los niveles de validación del conocimiento, ya que acordará los mismos criterios para expedir un diploma que será "fiable".
Según explicó en entrevista con EL UNIVERSAL, Jorge Urrutia, director académico del Instituto Cervantes y secretario general de los congresos de lengua española, la idea de crear este Sistema Internacional de Certificación del Español se puso en marcha durante el Congreso de la Lengua celebrado en Rosario (Argentina), a raíz de una experiencia que tuvo el propio Urrutia con el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, en el Colegio de México. "Allí nos explicaron que habían recibido un alumno oriental que se había inscrito en un doctorado, y le habían admitido porque llevaba un certificado de español obtenido en su país", relató. "Sin embargo, cuando se celebró la primera reunión del seminario se dieron cuenta de que él no podía seguir las clases porque no tenía el suficiente nivel de español", añadió. "Así surgió la necesidad de ponernos de acuerdo para unificar criterios", dijo.
Una de las ventajas de este sistema de certificación, según el propio Urrutia, es que "las universidades reconocerán el certificado de los demás para ingresar, y tendremos una certificación unitaria que podrá ser ofrecida a la empresa privada". Así, un ruso que apruebe el examen en la sede del Instituto Cervantes en Moscú, no sólo podrá estudiar en cualquier universidad latinoamericana o española que haya aprobado el sistema, sino que podrá presentar su diploma en cualquier empresa privada como prueba de que su nivel de español es medio-alto.
El director académico del Instituto Cervantes explicó que no habrá un manual, sino que se aprobarán las instrucciones para obtener el nivel suficiente, que es un nivel medio-alto, para seguir estudios universitarios.
"En esos criterios se dice que tendrán que hacerse dos exámenes, uno escrito y otro oral; cómo tendrá que estar concebido el examen que demuestre determinadas capacidades y que haya fiabilidad en el procedimiento de comprobación de la evaluación; y se especificará la preparación que tendrán que tener los profesores que hagan el examen", explicó. "Además, el examen tendrá particularidades locales del español, es decir, no será un español estándar. Y no se podrá aprobar si no se es capaz de entender, por ejemplo, el "voseo" argentino, comentó.
El sistema tendrá un registro de todos los alumnos que han recibido el diploma y un sistema de control. Y serán necesarias entre 240 horas y 500 horas de clase para alcanzar un nivel suficiente para aprobarlo.
Cada una de las instituciones expedirá el diploma con un nombre diferente, pero todos ellos, independientemente de dónde sean expedidos, llevarán abajo un sello que ponga: Sistema Internacional de Certificación del Español.
También será cada institución la que fije la fecha y el precio del examen, la que establezca las veces que una persona se pueda presentar y otras normas. El sistema sólo regulará el nivel necesario para aprobar el examen y el procedimiento de hacerlo.
Urrutia reconoció que el papel de la UNAM en la preparación de este sistema ha sido "importantísimo porque tiene una gran experiencia y unos técnicos en elaboración de exámenes y en evaluación muy bien preparados", dijo. En este sentido anunció que el Instituto Cervantes está preparando con la UNAM otro tipo de certificación distinto dirigido al mundo anglosajón, "similar en algunos puntos al TOEFL de Estados Unidos".