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García Márquez y el cine: Un matrimonio "malavenido"

El colombiano, que hoy cumple 80 años, ha participado en diversos filmes, pero sin el éxito que sus libros le han dado; "mi confusión fue muy grande cuando no vi nada más que las mismas imágenes al revés -escribiría años después-, pues me produjo una impresión de círculo vicioso de la cual no pude restablecerme en mucho tiempo...", señala
García Márquez y el cine: Un matrimonio García Márquez y el cine: Un matrimonio
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Juan Solís
El Universal
Martes 06 de marzo de 2007

M ientras Tom Mix despachaba malosos a punto de pistola, en un cine de Aracataca el niño Gabriel, acompañado del coronel Nicolás Márquez, se sorprendía y preguntaba qué había detrás de la pantalla. Un día fue a indagar.

"Mi confusión fue muy grande cuando no vi nada más que las mismas imágenes al revés -escribiría años después-, pues me produjo una impresión de círculo vicioso de la cual no pude restablecerme en mucho tiempo... cuando por fin descubrí cómo era el misterio, me atormentó la idea de que el cine era un medio de expresión más completo que la literatura, y esa certidumbre no me dejó dormir tranquilo en mucho tiempo."

Fue esa pasión por el cinematógrafo la que lo llevó, en 1952, a estudiar en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, la misma que lo trajo a México en un tren que arribó a la polvorienta estación de Buenavista, a las seis de la tarde, del 2 de julio de 1961.

El joven escritor colombiano, acompañado de su esposa Mercedes y su hijo Rodrigo, que aún no tenía un año, arribó a la ciudad con 20 dólares en el bolsillo y un puñado de conocidos, luego de un viaje de 14 días, desde Nueva York.

Cuatro años le bastaron a Gabriel García Márquez para darse cuenta de que el cine estaba lejos de ser "la válvula de liberación de mis fantasmas", como pensaba. Una tarde de octubre de 1965 inició la escritura de su obra maestra, la novela Cien años de soledad.

Como escribe Eduardo García Aguilar, la obra maestra de Gabo "sería la gran película que soñó desde que tenía 19 años y era un costeño tímido. Una cinta que no necesita filmarse", y cuya puesta en pantalla se antoja imposible, como lo han señalado, entre otros, Glauber Rocha, Lisandro Duque y Jorge Alí Triana.

Hoy, el de Aracataca llega a los 80 años de edad -los cuales festejará en un país que le es entrañable, Cuba- y su novela cumple orgullosamente en junio cuatro décadas de haber sido publicada.

Habrá fiesta en Macondo y en Cartagena, en cuyo Festival Internacional de Cine y Televisión se reúnen cinco directores que han llevado a la pantalla guiones o adaptaciones de obras literarias de García Márquez.

Y es que aunque Gabo afirme que su relación con el cine es un "matrimonio mal avenido" ("no puedo vivir sin el cine ni con el cine"), el vínculo entre ambos ha sido fructífero. La Internet Movie Database registra 38 participaciones del colombiano como escritor, tres como actor y una como director, sin contar su papel como asistente de Alessandro Blasetti en la cinta Peccatto che sia una canaglia (1955), con Sofía Loren, Vittorio de Sica y Marcello Mastroiani.

A ese puesto llegó luego de estudiar cine en Italia, al lado de destacados realizadores como Julio García Espinosa, Fernando Birri y Tomás Gutiérrez Alea, con quienes fraguaba la idea de forjar un cine latinoamericano único, bajo los cánones del neorrealismo italiano (pocos recursos y alto contenido humano).

Por ese entonces se inició como crítico de cine en El Espectador, de Bogotá. En 1954 redactó, junto con Álvaro Cepeda Samudio, el libreto de la cinta La langosta azul. En algunas fuentes aparece como codirector de la cinta. Diez años después, ya en México, su guión Tiempo de morir, con diálogos de Carlos Fuentes, sería llevado a la pantalla por el joven de 21 años Arturo Ripstein, quien al finalizar el rodaje le pidió los derechos para filmar El coronel no tiene quien le escriba. La respuesta de García Márquez fue contundente: "Cuando aprendas". La cinta fue filmada 34 años después.

A lo largo de su carrera ha tenido una serie de colaboraciones con directores de la talla de Roberto Gavaldón, Jaime Humberto Hermosillo, Luis Alcoriza, Felipe Cazals y Alberto Isaac, en México. En el extranjero, los guiones y las obras de Gabo han sido llevados al cine por directores como Solveig Hoogesteijn, Francesco Rosi, Tomás Gutiérrez Aléa y Jaime Chávarri, entre otros; sin embargo, el ambiente de realismo mágico no ha encontrado en la pantalla el mismo éxito que en los libros.

En la cita de Cartagena estará el brasileño Ruy Guerra, quien estrenará su cinta Veneno de madrugada, basada en La mala hora. También asistirá el chileno Miguel Littín, el mexicano Jaime Humberto Hermosillo y la actriz española Marissa Paredes.

Participarán también en el festejo los colombianos Jorge Alí Triana y Lisandro Duque, quienes ofrecen aquí un par de testimonios a propósito de esa extraña complicidad cinematográfica que los une con el hombre que, a pesar de todo, prefiere "inventar el mundo frente a la máquina de escribir".



 

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