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El origen de Macondo, en la historia de la familia Márquez


Domingo 04 de marzo de 2007 Dasso Saldívar | El Universal

Para conmemorar el aniversario del Nobel colombiano, Dasso Saldívar compartió en exclusiva para El UNIVERSAL algunas notas sobre la obra de García Márquez, de las cuales a continuación reproducimos fragmentos.

Jorge Luis Borges declaró que muchas obras no había leído de García Márquez, pero que le bastaba Cien años de soledad : "No hay duda que se trata de un libro original y que no procede de ninguna escuela". Son varias las razones que explican esta originalidad (...). La obra magna del escritor de Aracataca tiene sus fuentes originales en la realidad: la historia de la familia, la infancia del escritor, la casa natal, los abuelos, Aracataca, el Caribe, Colombia y América Latina (...); García Márquez asume en Cien años de soledad , de forma personalísima, las influencias de muchas de las más insignes creaciones literarias de la humanidad: La Odisea , la Biblia, Las mil y una noches , Edipo Rey , Amadís de Gaula , La casa de los siete tejados , El siglo de las luces , Pedro Páramo , las obras de los cronistas de Indias, los libros de Kafka, Faulkner, Joyce, Virginia Woolf y los del mismo Borges. De todas éstas, tal vez sean las de Kafka, Sófocles y Faulkner las que le marcaron un rumbo más determinante al escritor colombiano (...); a diferencia de sus colegas latinoamericanos, García Márquez no toma en préstamo las técnicas de la novela europea y americana del siglo XX, sino que se sirve de sus enseñanzas para obligar a su materia prima narrativa a rendir sus propias estructuras (...). La cuarta razón que explica la originalidad de esta novela radica en que su autor no copia, recrea o interpreta la realidad, sino que fabula a partir de una visión previa de la realidad, visión que puede ser atávica, personal o colectiva, es decir, todo ese bagaje que constituye los hábitos mentales y culturales de la gente.

La casa de los abuelos determina su instante genético primordial y más fecundo, hasta el punto de que Cien años de soledad se tituló La casa durante casi 20 años, tiempo durante el cual se estuvo gestando la novela, que vio la luz en Buenos Aires, de la mano de la Editorial Sudamericana, el 30 mayo de 1967.

La historia de esta gestación se puede resumir siguiendo el hilo evolutivo que va del niño-narrador de "La tercera resignación", el primer cuento de García Márquez, al Melquíades narrador y profeta de Cien años de soledad, es decir, siguiendo el proceso de cómo el primero se convierte en el segundo.

De todas las experiencias que acumuló García Márquez a lo largo de su infancia en la casa de los abuelos, la de la muerte es tal vez la predominante. Porque el niño no sólo presenció la muerte trágica de algunos personajes cercanos de Aracataca, sino que el abuelo Nicolás Márquez le aportó su experiencia directa con la muerte al referirle historias y anécdotas de la Guerra de los Mil Días, en la cual él había combatido con el rango de coronel. Más aún: un día le dejó caer al nieto de seis o siete años el mayor tormento de su conciencia: "Tú no sabes lo que pesa un muerto". Se refería a su tragedia personal de cuando, en la lejana Barrancas, había tenido que matar de dos disparos en un duelo a su amigo y copartidario Medardo Pacheco Romero. Con todo, eran los muertos vivientes de los relatos fantasmagóricos de la abuela Tranquilina los que le causaban verdadero pavor. García Márquez recordaría, como uno de los instantes más intensos de su infancia, las tardes en que la abuela lo sentaba en una silla de la sala bajo la amenaza de que si se movía y seguía molestando, los antepasados muertos de la familia, que deambulaban por toda la casa, vendrían a pedirle cuentas. Esta experiencia tiene una importancia radical en el escritor desde "La tercera resignación" hasta Cien años de soledad.

En este primer cuento el personaje es un niño de siete años que ha muerto de fiebre tifoidea y queda en un estado de muerte-vida, desde el cual sigue creciendo y tomando conciencia de sus nuevas posibilidades y limitaciones. El personaje padece durante los 18 años que dura su muerte-vida o su vida-muerte tres muertes sucesivas, hasta convertirse en un muerto abstracto, en un espíritu. En La hojarasca, la primera novela del autor, el niño, que ahora tiene 11 años, es un personaje sentado en una silla desde la cual afronta atónito la imagen del cadáver del médico de Macondo que se ha suicidado (...). Sólo en Cien años de soledad este álter ego del autor, habiendo crecido en todo, con un mundo y una visión autosuficientes, logra trascender los límites de la vida y, habiendo alcanzado la inmortalidad, el otro lado de las cosas, se hace profeta, poeta, inventor y narrador, pues es quien dentro de la novela escribe la novela en sánscrito. Al final de la historia sabemos que el verdadero narrador es Melquíades, y, puesto que ha estado varias veces en la muerte, es de suponer que se trata de un espíritu puro que, sin embargo, tiene los pies sobre la tierra, y que gracias a su continuada experiencia de la muerte ha alcanzado una visión y una lucidez totales.

Es decir, el niño-muerto o niño-frente-a-la-muerte de sus primeros relatos ha evoluciona hasta llegar a ser Melquíades, quien por fin logra entrar de forma convincente en el reino de los muertos, como acaso lo deseó más de una vez el niño Gabito sentado en una silla frente a los espíritus de la abuela Tranquilina.

García Márquez develó en alguna entrevista que la imagen inicial de la novela en la que se ve al coronel Aureliano Buendía de niño yendo con su padre a conocer el hielo, es una transposición de su propio recuerdo de niño yendo por las calles de Aracataca de la mano de su abuelo (...).



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