Cinco hombres se encargaban de sujetar por las cuatro extremidades y la cabeza al elegido. Lo colocaban sobre una loza y entonces el sacerdote empuñaba su cuchillo de obsidiana. El golpe destruía de un tajo la caja toráxica del sacrificado, cuyo corazón era ofrecido a los dioses.Desde los sacrificios humanos realizados por pueblos indígenas hasta la nota roja actual, pasando por la Conquista y los tres siglos del Virreinato, la historia de México, y de toda la humanidad, ha tenido a la sangre como hilo conductor.
A tal conclusión ha llegado el historiador José N. Iturriaga, quien a lo largo de su ejercicio profesional ha clasificado datos sobre las prácticas sanguinarias en la historia del país. Hace dos años se dio a la tarea de ordenar el material para crear el libro Ritos de sangre y sexo. Erotismo y brutalidad en el México preindependiente, editado por Grijalbo.
El trabajo, que es una investigación histórica, contiene una serie de estampas sanguinarias tomadas de las crónicas de seis conquistadores, siete autores del siglo XVI, uno del siglo XVII, así como 73 fuentes bibliográficas de autores coloniales.
En entrevista, Iturriaga afirma que el libro no fue hecho para gustar, sino para ilustrar dos aspectos -el sanguinario y el sexual-, que no acaban de ser reconocidos por la historia oficial.
"En las escuelas no se habla, en lo que toca al México prehispánico, de los sacrificios humanos o la antropofagia ritual, de autosacrificios de carácter sexual. La historia no es como quisiéramos que hubiera sido, sino como fue."
A pesar del genocidio que implicó la conquista, con matanzas como las de Cholula o el Templo Mayor, Iturriaga asegura que es absurda la hispanofobia en el siglo XXI, y que ya es tiempo de asumir "orgullo por el mestizaje".
"Tan importante es nuestra sangre indígena como nuestra sangre española, en donde aquel genocidio terrorífico de la conquista debe ser superado. Es como si los españoles de hoy en día odiaran a los italianos porque Pompeyo, hace más de 2 mil años, conquistó la península Ibérica. Hay que asimilar la historia, que no quiere decir falsearla."
Para el historiador, las decenas de miles de muertos que arrojó la conquista son comparables en número con los asesinados en sacrificio en Mesoamérica, ya que "el sacrificio humano no era exclusivo de los aztecas. Los sacrificios eran ofrecidos a los dioses, mientras que la conquista, aunque aparentemente se hizo en nombre de Dios, en realidad fue por el oro. Basta leer las Cartas de Relación de Hernán Cortés." El escritor afirma que el sentido sagrado no justifica la crueldad, pero sí la explica, de manera que los intereses económicos explican las guerras en la actualidad.
Si bien la polémica película Apocalypto, de Mel Gibson, que muestra con lujo de detalles los sacrificios mayas, no fue del agrado del historiador, reconoce que está bien fundamentada históricamente y que "así fue nuestra historia", y que hasta se quedó corta, pues nunca muestra la antropofagia ritual.
En cuanto al Virreinato, el libro expone hechos como las marcas en la piel que con hierros ardiendo hacían los españoles a sus esclavos, o bien los perros que estaban entrenados para atacar a los indios.
"En lo que toca a lo sexual, los novicios tenían que darse tormentos terribles para aplacar su apetito: puas de maguey en el miembro viril, flagelos y silicios."
"Este libro no le puede gustar a nadie -concluye-. Si a alguien le gustara lo que viene en este libro, tendría alguna clase de perversión mental."
El libro Ritos de sangre y sexo. Erotismo y brutalidad en el México preindependiente, de José N. Iturriaga, será presentado mañana, a las 19 horas, en el Museo Nacional de Culturas Populares (avenida Hidalgo 289, colonia del Carmen, Coyoacán). En el acto participarán Eduardo Matos Moctezuma, Guadalupe Loaeza y Germán Dehesa.