MONTERREY, NL.- Las vejaciones que sufrieron los prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib, a manos de las tropas estadounidenses, serán exhibidas en esta ciudad bajo la óptica del pintor y escultor colombiano Fernando Botero.En la guerra se puede matar pero está prohibido vejar. Los abusos contra los prisioneros denigran a quien los ejecutan e indignan a las naciones de los ejércitos, quienes las cometen. Los militares de Estados Unidos cometieron "crímenes de guerra" con sus prisioneros iraquíes. Esas vejaciones inspiraron al artista para crear 43 obras pictóricas. La serie se exhibe actualmente en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Berkeley y permanecerá ahí hasta el 23 de marzo.
En enero del próximo año, las obras de Fernando Botero serán exhibidas en esta ciudad.
Romeo Flores Caballero, presidente del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte), anunció que la magna exposición iniciará a finales de enero del 2008 y se mantendrá hasta el mes de junio.
Flores Caballero agregó que Fernando Botero (Medellín, 1932) prometió donar una gran escultura a Monterrey para que sea exhibida junto con sus pinturas.
El titular de Conarte enmarcó la serie del pintor colombiano en la tradición de los Desastres de la guerra realizados por Goya y el "Guernica" de Pablo Picasso. Será la primera ocasión que se exhiban en México. Al término de la muestra en esta ciudad, la obra viajará a España para ser exhibida en la ciudad de Valencia.
Sobre su más reciente obra, el pintor colombiano afirmó que no son antiestadounidenses sino que representan un testimonio.
"Si presentas los hechos no significa que seas antiestadounidense. Son antiinhumanas. Uno no se puede quedar en silencio ni estar en guerra y dejarle todo a los políticos y a los periódicos", dijo Botero en la inauguración de la exposición en Berkeley.
"La fotografía es un ´clic´, un documento, pero la pintura es una reconstrucción de emociones a través del tiempo, sacando todo lo que no tiene que ver con el sujeto para darle un significado especial a la imagen.
"Existía el texto y las fotos, faltaba la pieza de arte. La idea es tener un testimonio que perdure, es importante que exista", concluyó Botero.