En su nuevo libro, Terribilísimas historias de crímenes y horrores en la Ciudad de México en el siglo XIX, el periodista e historiador Agustín Sánchez González dibuja, en 80 relatos tomados directamente de la nota roja, un retrato hablado de la idiosincracia y cotidianidad del pueblo mexicano en el siglo XIX como una manera de entender al México actual.-¿Qué falta hacer por el país?
-Nos hace falta una participación social en todos los ámbitos, yo creo que el problema de tener un mal gobierno no es el mal gobierno, sino es la mala sociedad. Este libro es para escribir las historias de México y conocernos. Esta es una historia que tiene que ver con recuperar nuestro pasado, recuperar la sociedad, recuperar lo que era la ciudad de México y, por otro lado, es un homenaje a los grandes escritores del siglo XIX que jamás pensaron que estarían en un libro de nota roja, es recuperar personajes como Ignacio Manuel Altamirano; recuperar caricaturistas, personajes que vivieron en ese momento y que ahora están presentes en esto. Es un homenaje, además, a José Guadalupe Posada.
-¿Cuántas historias están contenidas en el libro?
-Son prácticamente una o dos por año, desde 1822 hasta 1899, empieza desde un asesinato de un tipo que está condenado a morir en el garrote y decide asesinar a su novia, una muchacha de 15 años, "para que no la goce nadie". Paradojicamente la semana pasada leí una noticia similar, de un tipo que mata a su mujer en el Reclusorio Sur. El libro termina con el relato del suicidio de una joven que se lanza desde la torre de Catedral por una frustración amorosa.
Son 80 historias pequeñas que se pueden leer dependiendo el estado de ánimo. Son historias chuscas, como la de un tipo que ve en el periódico "se compran noticias", entonces llega al diario y pregunta "¿cuánto pagan?", y le contestan, "depende de la noticia", entonces se levanta el gabán y lleva las tripas colgando, y dice "¿cuánto pagan por esto?". Son historias trágicas, cómicas o absurdas, pero todas reales, dentro de la realidad que pueda tener el periodismo y la literatura... finalmente, cuando se piensa que el periodismo es demasiado objetivo, los periodistas metemos mano y los escritores más. Hay una realidad, un hecho real y uno le pone el guisado, lo sabroso.
-¿Cuál de esas historias es la que considera la más importante por los personajes, los hechos...?
-Es muy difícil, pero yo me quedaría con una, que es la que le da título al libro, que es la historia de por qué se llama nota roja. México es el único país donde esas noticias amarillistas se llaman "nota roja". Resulta que en el siglo XIX un tipo medio loco que se llamaba Primitivo Ron, asesina al gobernador de Guadalajara, el gobernador Corona, y un periodista de esos que iban, se metían, se disfrazaban, publica la historia de este crimen y casualmente un trabajador en la imprenta mancha una hoja con tinta roja. Entonces se le ocurre poner a ese trabajador a manchar todos los periódicos con la mano roja, ensangrentada, entonces sale a la venta el periódico con la mano roja y el periódico manchado y desde ese momento se le comienza a llamar nota roja al periodismo sensacionalista, al que se enfoca en los crímenes.
Hay historias como la del poeta Manuel Acuña, que se suicida por la famosa Rosario, a la que incluso se le llama "Rosario la de Acuña". En fin, todas las historias me gustan, algunas son más largas, otras más cortas, por ejemplo las historias que canta Calderón de la Barca, cuando cuenta en México lo que pasaba en el siglo XIX, yo retomé sólo las partes criminalísticas, o Altamirano, o historias ridículas que a veces pasan de cuando hechan a pelear a un oso contra un tigre o una historia maravillosa de un payaso, el famoso payaso Ricardo Bell, del Circo Hermanos Bell, que es multado porque se burla del presidente Manuel González.