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Investigación científica con un pie en el futuro

Salud, genética, astronomía, no hubo un solo campo en el cual no se realizaran avances significativos que impactarán en el desarrollo de nuevas tecnologías
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Salvador Cisterna
El Universal
Lunes 25 de diciembre de 2006

El año 2006 fue de mucha actividad en los laboratorios y centros de investigación científica del mundo. Muchos fueron los avances dados a conocer en todas las ramas del conocimiento, pero de entre ellos destacan algunos de manera particular por su contribución a mejorar las condiciones de vida de las personas en diferentes rubros como salud, alimentación, desarrollo de tecnología y al mejoramiento del ambiente, así como a la mayor y mejor comprensión de ciertos fenómenos, misma que contribuye al progreso de la ciencia.

SALUD

Entre los problemas que ocuparon los primeros sitios en la agenda de pendientes para el año que concluye, se ubicó el control de la llamada gripe aviar, ocasionada por la cepa viral H5N1, que amenazaba en convertirse en un problema de salud de dimensiones mundiales y consecuencias catastróficas.

En ese sentido, entre los avances registrados a lo largo del año, se cuentan los de Kathy L. Rowlen y su equipo científico, de la Universidad de Colorado en Boulder, quienes desarrollaron un "chip genético", denominado MChip para realizar pruebas basadas en un gen del virus de la influenza que permiten identificar rápida y económicamente todas las cepas virales de esta enfermedad, incluida la peligrosa H5N1, responsable de la gripe aviar.

Por su parte, Nigel Dimmock, de la Universidad de Warwick, quien había invertido más de dos décadas en su investigación, este año consiguió resultados al utilizar un virus de influenza modificado genéticamente para hacerlo "competir" con otras cepas. El procedimiento redujo la velocidad de la tasa de infección al grado de que el sistema inmune del propio organismo fue capaz de deshacerse de los microorganismos invasores. Así, el virus invasor se convirtió en su propia vacuna. El científico trabaja ahora en el desarrollo de un tratamiento que se distribuiría en farmacias como atomizador nasal; sin embargo, otros investigadores advierten que aún hace falta realizar más pruebas antes de pensar en la comercialización del producto.

Otra de las enfermedades que merman a la población de manera constante, y para la cual aún no se conoce cura definitiva, es el cáncer. Sin embargo, 2006 fue un año de avances significativos en el rubro, pues investigadores de la Universidad de Washington encontraron que un combo medicinal integrado por diuréticos, medicamentos empleados para tratar el mal de Parkinson o reducir los efectos sedantes de ciertas drogas, probó ser efectivo para inhibir tumores de próstata en estudios efectuados en ratones de laboratorio.

Asimismo, un equipo científico de la Universidad de Illinois (EU) ha desarrollado una molécula sintética que impulsa un proceso de autodestrucción de las células cancerosas. Asimismo, investigadores de la Universidad del Sur de Gales (UNSW, por sus siglas en inglés), desarrollaron un nuevo tipo de droga experimental -llamada Dz13- que tiene el potencial para tratar un amplio rango de problemas de salud, desde inflamaciones hasta cáncer, pasando por enfermedades de los ojos y el corazón.

En este año, México aprobó la vacuna tetravalente recombinante contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) para prevenir el cáncer cervicouterino, así como para las lesiones precancerosas, producida por Merck Sharp & Dohme, con lo cual se convirtió en el primer país en aprobar su uso. México también aprobó la vacuna contra el VPH para prevenir lesiones precancerosas vaginales, verrugas genitales y displasia vaginal de bajo grado.

En otro orden de ideas, el biotecnólogo mexicano Emisel Fonseca Jaimes, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrolló unas cápsulas auxiliares en el tratamiento del sobrepeso, mismas que además controlan los niveles de colesterol. Están elaboradas a base de la planta Garcinia cambogia o tamarindo malabar, cuya corteza y pulpa del fruto contienen ácido hidroxicítrico, el cual inhibe la producción de las enzimas que intervienen en la transformación de azúcares en grasas. Los estudios realizados por el científico mexicano indican que los pacientes que han consumido este producto disminuyeron entre cuatro y seis kilos en un tratamiento de dos meses, y redujeron sus niveles de colesterol y triglicéridos en 18% y 26%, respectivamente.



 

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