Durante las nueve horas que los representantes de la cultura permanecieron en la Cámara de Diputados se sintieron -aseguró Rascón Banda- como "limosneros", corriendo detrás de Padilla y persiguiendo a los presidentes de las bancadas por los pasillos (incluso Rascón Banda perdió su cartera). Pero la mayor indignación vino cuando se enteraron que el diputado del PRI por Tamaulipas, Marco Antonio Bernal, dijo "delante de todas las comisiones que para qué querían dinero los de ese sector si lo que producían eran putos. Tomamos nota y haremos una denuncia".Señaló que eso es grave pero es el nivel de discusión. Los creadores harán la denuncia para mostrar cuál es el clima "de los que nos estaban quitando el presupuesto, sobre todo del PRI. Nuestras peticiones, al lado de los problemas de los viejitos o del agua las ven como irrelevantes, eso es no entender el concepto".
La noche del viernes y al amanecer del sábado, Víctor Hugo Rascón Banda, junto con el escenógrafo Gabriel Pascal, presidente de la Academia Mexicana de Arte Teatral; Rossana Filomarino, presidenta del Colegio de Coreógrafos; Luisa Huertas, en representación de los actores; Francisco Martínez Marcué, representante de la Asamblea de los Trabajadores de la Cultura, y Alberto Cabañas, director del Centro Cultural Ollín Yolliztli, a pesar de que buscaron al presidente de la Comisión de Presupuesto, Raúl Padilla Orozco, nunca fueron recibidos por él. Les mandó a Édgar Martín Ramírez Pech, para que les informara de cómo iban las cosas argumentando que tenía una reunión muy importante mientras ellos lo perseguían por los pasillos de la Cámara.
Gabriel Pascal siente que no haber aprobado lo propuesto por la Comisión de Cultura es un retroceso: "Parece que lo que está a discusión es que el arte y la cultura es un gasto y no una inversión y creo que como lo ven de esa manera la concepción es que siguen gastando".
Afirmó que los diputados no se dan cuenta de la importancia del arte y la cultura para combatir el narcotráfico, la inseguridad y para el propio mercado porque curiosamente la infraestructura cultural funciona para obtener créditos. "Es muy extraño el comportamiento de una comisión que vota por unanimidad pero burbujas son las que deciden, no entiendo, nos vamos a reunir para fijar una posición muy concreta, pero no lo vamos a dejar, nosotros queremos meternos cuando se discuta la política fiscal en enero o cuando sea".
Para la bailarina Rossana Filomarino, "este presupuesto es un retroceso y muestra el desprecio que hay aún entre varios legisladores por la creación artística, donde algunos diputados cuestionaron la importancia de darle dinero "a esa bola de jotos y bailarines".