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Antídotos contra serpientes africanas

Se trata de Africamyn, elaborado a raíz de una convocatoria de la Organización Mundial de la Salud; neutraliza el veneno de cerca de 85% de las especies del continente negro
Jueves 26 de octubre de 2006 El Universal

En África, aproximadamente 500 mil hombres y mujeres son mordidos cada año por serpientes venenosas; de ellos, alrededor de 20 mil mueren.

Un número igual o mayor de personas pierden un dedo, una mano o una pierna, porque no reciben a tiempo un antídoto que impida que se desencadene una necrosis y se gangrene el músculo del miembro mordido. Así, quedan incapacitadas el resto de sus días.

La mayoría es gente que trabaja en el campo y, con la pérdida de uno de sus miembros corporales, compromete su medio de vida y el de su familia.

Hace casi siete años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una convocatoria para solucionar el problema de la escasez de antivenenos en África. Fue así como, en 2001, la Universidad Nacional -por medio del Instituto de Biotecnología- desarrolló un proyecto para producir el antídoto Africamyn, que protege contra el veneno de aproximadamente 85% de las especies de serpientes africanas.

"Africamyn se elaboró a partir de fragmentos de anticuerpos de caballo -dice Alejandro Alagón Cano, corresponsable del proyecto e investigador del Instituto de Biotecnología-. Su presentación es en polvo, lo que permite un fácil manejo y una mejor distribución en zonas muy alejadas. Empezará a comercializarse en los primeros meses de 2007 y su costo será muy accesible. Las primeras 3 mil dosis ya fueron enviadas a la República de Benín para su evaluación."

Primera fase concluida

Este año concluyó la primera fase del estudio clínico con Africamyn en la República de Benín, donde se aplicó, con resultados positivos, a más de 300 pacientes.

"También se verificaron en caballos y conejos, con buenos resultados, las reacciones inmunológicas cruzadas de 32 venenos de serpientes africanas de las familias de los vipéridos (víboras de cascabel y nauyacas) y de los elápidos (cobras y mambas) con este antídoto", señala el investigador.

El próximo año se realizará la segunda fase en Burkina Faso. El Instituto de Biotecnología, en colaboración con el Instituto Bioclon del Grupo Silanes, pretende llevar este proyecto a 10 o 12 países de la parte oeste del continente africano, en un plazo de tres a cinco años, dependiendo de las prioridades establecidas por la OMS.

Unión de esfuerzos

A raíz de la convocatoria de la OMS surgieron dos iniciativas: una del Instituto Clodomiro Picado de Costa Rica y un grupo de investigadores ingleses; y otra del Instituto de Biotecnología de la UNAM, en colaboración con el Instituto Bioclon del Grupo Silanes y el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD, por sus siglas en francés) de Francia.

Esta unión de esfuerzos fue muy fructífera. Como se sabe, México es el mayor productor de antivenenos en el mundo, debido a que, por un lado, tiene una gran incidencia de picaduras de alacrán y a que, por el otro, cuenta con una tecnología muy depurada, segura, efectiva y de bajo costo.

Además, el grupo científico francés poseía todas las estadísticas y los datos de ensayos clínicos en África con antídotos; incluso tenían acceso a los venenos de las diferentes especies de serpientes africanas.

"A estos esfuerzos -apunta Roberto Stock, el otro corresponsable del proyecto- también se sumaron la Facultad de Ciencias de la Salud de Cotonú (Benín), el Hospital Principal de Dakar (Senegal) y la Escuela de Medicina de Bamako (Malí). Ello permitió conocer el avance de las investigaciones y de los estudios clínicos llevados a cabo en África."

Incluso, Stock vivió un año en Senegal, donde realizó una serie de estudios de acciones cruzadas de los antídotos para neutralizar los venenos de alrededor de 40 especies y sacar uno polivalente (Africamyn) que cubriera 85 o 90% de las serpientes de esa región (de hecho, no se puede diseñar un antiveneno para cada especie; igualmente, hay que tomar en cuenta que muchas veces la gente no sabe qué tipo de animal lo mordió).

Estudio de campo

Durante su estancia en África, Stock observó que no todas las serpientes resultan importantes desde el punto de vista médico: algunas son muy venenosas, pero jamás se acercan a los sitios donde hay gente; otras pueden ser mortíferas, pero nunca muerden.

En cambio, comprobó que otras más no son tan venenosas, pero acostumbran meterse en las casas o colonizar determinadas plantaciones donde la gente trabaja, por lo que cobran una gran importancia desde el punto de vista médico (es muy alta la probabilidad de que alguien que labore en el campo sea mordido por una de ellas).

"Cerca de 90% de los individuos mordidos no muere, aunque corre el riesgo de perder un miembro, pues, sin tratamiento, se les tiene que amputar. Ahora bien, la mayor parte de los ataques (70%) es en las piernas", informa Stock.

En opinión de este investigador, una de las tres serpientes más venenosas del mundo, la mamba negra (africana), mata a ocho de cada 10 personas que muerde.

Algunos individuos que son mordidos por las serpientes más agresivas (de los géneros Echis y Bitis) y que no reciben tratamiento, mueren; otros quedan incapacitados.

"Con tratamiento se curan todos, a menos que se presenten muy tardíamente en una clínica, con una gangrena tremenda -dice Stock-. En esos casos, el antiveneno no podrá regenerar la zona destruida. Hay que considerar que poco veneno en mucho tiempo puede hacer más daño que mucho veneno en poco tiempo. De ahí la importancia de atenderse rápidamente." (Josefina Rodríguez Rivera)

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