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´No escribo para hacer reír, sino para ironizar´

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Sandra Licona
El Universal
Domingo 17 de septiembre de 2006

La obra de Carlos Monsiváis es tan amplia que resulta difícil clasificarla. Algunos le han querido pegar al escritor la etiqueta de cronista, analista político, cuentista, fabulista, erudito, coleccionista, crítico y hasta "provocador de las buenas conciencias", pero lo cierto es que él es esto y mucho más, como él mismo comentó en entrevista a Confabulario TV.

La crónica

"Participé en una manifestación y, cuando llegó Diego Rivera, bajó una silla y ahí estaba Frida Kahlo, tuve una revelación. No diré que fue mística, pero tampoco tan alejada del término. Era 1954 no existía el mito de Frida, pero ya existía esa presencia que te obligaba a una actitud reverencial. Llegué a mi casa a escribir una crónica apasionada del hecho.

-¿Qué libros leíste primero?, ¿cómo fue que tu tía, que trabajaba con Artemio de Valle Arizpe, te llevó con él? -pregunta Elena Poniatowska.

-... Lo primero que leí, sabiendo que estaba leyéndolo, fue La Ilíada, y también la Biblia. Ahora respecto de lo otro, yo iba a ver a mi tía, que era ama de llaves de don Artemio de Valle Arizpe, y él me decía que tomara algunos libros de unas cajas que tenía... eso me permitió leer, con escaso provecho, a Emilia Pardo Bazán y a Pío Baroja. Ya estaba en secundaria.

-¿Qué se siente llegar a la edad de los homenajes, habías esperado por ellos? - pregunta Gerardo Estrada.

- Si la pregunta va en el sentido de si contemplo a Gayosso de manera más entrañable, o si estoy cerca de las funerarias ya sin distancia anímica, es difícil contestar a eso y aceptarlo; espero tener un pacto con cualquiera de las potencias celestiales o demoniacas que me permita perseverar un poco leyendo periódicos o viendo algunos DVD antes que, lo contenido en el término "premio", se ajuste a las dimensiones de un féretro.

A la hora de hablar de un momento inaugural en su incursión en la cultura, Monsiváis prefirió no marcar fechas. Sin embargo, evocó un momento: "Creo que fue la visita a Alfonso Reyes, en la Capilla Alfonsina. Sergio Pitol y Luis Prieto, que lo veían con cierta frecuencia, me consiguieron una entrevista (...). Reyes, que evidentemente no estaba complacido de perder su tiempo, empezó a hablar de la cultura griega y Sergio intervino con preguntas bastante atinadas y don Alfonso se animó. Yo no salía del pasmo, nos regaló un libro, llegué a mi casa, traté de escribir lo que había oído, y no puede redactar nada porque el pasmo había sido devastador.

-¿Qué se siente ser un humorista en un país de cínicos? -pregunta Rafael Barajas El Fisgón.

-El concepto de humorista no me gusta tanto porque implica la idea de hacer reír, y yo no tengo el deseo de hacer reír con mi trabajo. Lo que me gusta es reírme (...). Uno debe tener ese asomo a la revancha. En todo caso me gustaría apelar a la ironía, el humor es muy difícil. Tú no puedes garantizar la eficacia de un escrito y tasarla en carcajadas.

El coleccionista

"Era un bibliófilo que no tenía posibilidades adquisitivas, y un bibliómano que sí tenía al alcance las librerías de viejo. Un amigo español me ofreció un lote de caricaturas y dibujos de Miguel Covarrubias que fui pagando a plazos. Fue así como me emocioné con la idea de tener una colección o cosas que nadie más compraba.

"Un coleccionista se vuelve una referencia de candor o capacidad adquisitiva. Este museo del Estanquillo (próximo a inaugurarse en el Centro Histórico y donde estarán en comodato sus colecciones) va a tener más de 10 mil piezas. Me empecé a emocionar con la idea de conformar un museo y dos personas, Andrés Manuel López Obrador y Carlos Slim, me dijeron que me ayudarían. La curaduría será de Rafael Barajas. La de fotos es la colección más grande, son cerca de 6 mil, y también de caricatura hay mucho."

La ciudad de México

"La fascinación por la ciudad me surgió por tres vías, dos fueron los libros de viejo y el cine, la tercera el Centro Histórico. Había una magia que se conserva de un modo aplastante y masivo, pero ya absolutamente distinto, y si tú no te rendías a eso, a la idea de que ahí era imposible el orden, no entendías nada. Ahí nació una necesidad de descubrir la locura sistemática, positivamente hablando."

Las ilusiones de Monsiváis hoy

"En realidad las ilusiones que me quedan son pocas y todas tienen que ver con el tiempo disponible para leer y ver películas, lo que es muy egoísta, lo que hace que me olvide de mis responsabilidades cívicas y lo que hace que termine este programa muy avergonzado de mí mismo."

 
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