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Aspirina: A sus 109 años, aún le descubren propiedades

Más de 3 mil estudios al año revelan que este medicamento, generalmente empleado para el dolor de cabeza, es útil en el tratamiento de cáncer, artritis o diabetes
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Ricardo Cerón
El Universal
Jueves 10 de agosto de 2006

A sus 109 años, la aspirina todavía acapara la atención porque se le siguen descubriendo atributos. Cada año son realizados más de 3 mil estudios sobre ella en el mundo.

Durante este año, algunos estudios arrojaron nuevos conocimientos sobre esta pastilla elaborada a partir del ácido acetilsalicílico, comprobando su efectividad para prevenir muertes por eventos cardiovasculares en mujeres después de la menopausia, contrarrestar algunos tipos de cáncer y diluir coágulos en la sangre.

Una investigación realizada por la Universidad de Michigan concluyó que el uso de aspirina puede prevenir la pérdida del oído en quienes deben usar antibióticos de manera regular, según revela un artículo del New England Journal of Medicine.

Sin embargo, otras investigaciones ponen en entredicho propiedades que varios científicos habían dado a conocer años atrás, como la efectividad de este medicamento para atender el cáncer colon-rectal, según estudios realizados en el Centro de Investigación en Cáncer Fred Hutchinson y en la Universidad de California, en San Francisco.

Algunos proyectos más confirman beneficios de este fármaco, pero también advierten riesgos en su consumo regular, como sucede con una investigación elaborada en Australia, Canadá, España y Reino Unido, donde se comprobaron sus beneficios para prevenir infarto cardiaco, pero se advierte de una alta posibilidad de desarrollar una úlcera por consumo regular.

Estos estudios se suman a varios miles sobre esta pastilla que, en la actualidad, se recomienda para más de mil padecimientos.

Hoy, la aspirina es recetada para tratar la artritis reumatoide, fiebre reumática y artrosis.

Este fármaco también se usa para prevenir la trombosis cerebral (descubierto por el neurólogo canadiense Henry Barnett), los infartos de miocardio (descubierto por el equipo del científico español Antonio López Farré), el cáncer, las cataratas e incluso en las complicaciones de la diabetes.

Un estudio del Centro de Investigación del Cáncer de la Universidad de Ohio (EU) probó la utilidad de la aspirina en la prevención del cáncer de mama. En otro, realizado en Estados Unidos y publicado en el New England Journal of Medicine, se señala la efectividad del producto para prevenir derrames cerebrales.

Medicina milenaria

Cada año son realizadas alrededor de 3 mil 500 investigaciones sobre esta pastilla creada el 10 de agosto de 1897 por el científico alemán Félix Hoffman, y cuya comercialización inició en 1899.

Sin embargo, el conocimiento terapéutico del ácido acetilsalicílico, extraído de la corteza del sauce blanco, se conoce desde hace unos 3 mil 500 años.

El papiro de Ebers -colección de 877 recetas medicinales de mediados del segundo milenio a.C., comprada a un vendedor callejero por el egiptólogo alemán Georg Ebers, el siglo pasado- recomendaba una infusión de hojas secas del mirto para el dolor reumático o de espalda, planta que ahora se sabe también contiene dicho ácido.

Alrededor de mil años más tarde Hipócrates de Kos, el padre de la medicina, prescribió un jugo extraído de la corteza del árbol del sauce para la fiebre y el dolor, incluyendo los dolores de parto. Ese conocimiento pasó a los romanos; sin embargo, quedó en el olvido durante la Edad Media.

Fue hasta 1763 cuando el clérigo inglés Edward Stone reportó a la Real Sociedad de Londres mejorías en 50 pacientes con fiebre a quienes le habían suministrado extractos de la corteza del sauce.

El aislamiento e identificación del ácido acetilsalicílico se dio en 1838, por el químico italiano Raffaelle Piria. Unas décadas más tarde, en 1892, el farmacólogo Wilhelm Siebel, inició la elaboración de los primeros fármacos con este compuesto, sin embargo, la sustancia todavía no estaba pura.

El nombre comercial Aspirin (aspirina en alemán) deriva del vocablo spirea, que designa una familia de plantas, de ahí la sílaba spir. La letra A indica el proceso de acetilación al que se somete el ácido salicílico (ASS) para convertirse en ácido acetilsalicílico. La sílaba in era la terminación usada en la época para los medicamentos.

Ahora el nombre aspirina es conocido en todo el mundo, pues esta pastilla se distribuye a más de 70 países en los cinco continentes y se ha convertido en parte común de la vida cotidiana de millones de personas en el planeta.

 
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