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Espacios alternativos, en el desamparo legal

La ley vigente en el DF los considera sitios mercantiles, por lo que operan en la clandestinidad y terminan por cerrar sus puertas
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Miguel Angel Ceballos
El Universal
Lunes 24 de julio de 2006

En 1996, la artista plástica Rigel Herrera abrió una galería alternativa para jóvenes talentos en el arte a la que llamó La Masmédula. Después de nueve años cerró sus puertas por falta de recursos. Sin embargo, podría considerarse como un caso muy exitoso, ya que hay una larga lista de proyectos de este tipo que más tardan en abrir que en cerrar. Y es que, como señala la crítica Mónica Mayer, "hacer sobrevivir en México espacio para los artistas es casi una misión imposible".

Uno de los principales problemas que deben enfrentar estos lugares dedicados a la difusión del arte es que la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles del Distrito Federal (publicada el 28 de febrero de 2002) no los contempla como tales y los compara con salones de fiestas, restaurantes, establecimientos de hospedaje, salas de cine, teatros y auditorios. Es decir, los cataloga como espacios lucrativos, y por tanto exige el mismo pago de impuestos y trámites.

Pero nada más alejado de la realidad. La Masmédula nunca cobró a algún artista por exhibir en el pequeño sitio que se ubicaba en el antiguo edificio Vizcaya, sobre Bucareli. Este tipo de galerías tampoco cobra comisión a los artistas cuando se llega a vender una de las obras y su única forma de subsistencia es a través de las donaciones que puedan hacer los propios artistas, los patrocinadores y el bolsillo del fundador de la galería.

"Nunca tuvimos apoyos del Fonca (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes) ni de instituciones privadas, todo estuvo basado en el trabajo que realizaba y dando clases. El problema fue cuando me aumentaron la renta. Ya no pude seguir manteniendo el lugar. Además, otro problema es que como somos considerados espacios mercantiles, la luz la cobran al doble y no como de casa habitación. Si se quisiera ayudar, deberían existir excepciones porque no lo hacemos con fines lucrativos", explica Herrera.

La galería Barandal -ubicada en San Jerónimo 27, en el Centro Histórico de la ciudad de México- surgió en diciembre de 2002 como una iniciativa del diseñador y escultor Efraín Herrera y su esposa, la promotora cultural Socorro Viveros. Su propósito era ampliar los centros independientes en donde los jóvenes y no tan jóvenes artistas tuvieran oportunidad de presentar sus creaciones de artes plásticas, música y performance.

Esta galería, asentada en un inmueble del siglo XVIII, está en una zona habitacional, por lo que los creadores debieron contar con la autorización de sus vecinos para echar a andar el proyecto. Sin embargo, como muchas otras galerías de este tipo, funciona en la "clandestinidad", pues no cuentan con ningún tipo de documento oficial que los ampare.

"Mis vecinos se recrean con las exposiciones y no sólo los de la vecindad, sino de toda la cuadra, porque ya saben que cada mes hay una nueva propuesta y nos preguntan qué se está exhibiendo. Necesitamos mejores apoyos porque nuestro servicio no es lucrativo sino social", precisa Socorro Viveros.

A principios de este año la joven artista visual Amor Muñoz inició un sistema novedoso para promover el arte. "Yo no tengo dinero para poner una galería, y cuando eres un artista joven es muy complicado que una galería te represente por muy bueno que seas, además de que existen pocos espacios dedicados al arte emergente, así que lo que hace Sinnúmero Proyectos de Arte Emergente es solicitar el apoyo de inmobiliarias que estén vendiendo o rentando espacios en el Centro Histórico para que nos los presten durante cuatro o cinco días y ahí realizar una exposición.

"La galería no cobra comisiones a los artistas e invitamos a algunos comercios del Centro Histórico para que patrocinen. Así, al mismo tiempo logramos promocionar el trabajo del artista, el espacio en renta y los productos de los patrocinadores. Sin embargo necesitamos apoyo porque es muy complicado subsistir. Si no llega el apoyo, seguiremos hasta donde podamos", dice Amor Muñoz.

Cuando a todo lo anterior se añade que las becas del Fonca que existen para apoyar a este tipo de espacios creados por los artistas no duran más de un año, lo más probable, asegura Mónica Mayer, es que la mayor parte de las galerías de autor y los espacios alternativos terminarán cerrando. Así lo cuenta en su más reciente libro, Escandalario. Los artistas y la distribución del arte.

Una de las promesas de campaña del nuevo jefe de Gobierno electo del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, fue la de revisar la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles, para incluir el término Centro Cultural y otorgarle apoyos. Los artistas desean que se cumpla la promesa.

 
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