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| La gente se rige por obsesiones: Sada El escritor Daniel Sada explora los lados más oscuros de la realidad en su reciente novela La duración de los empeños simples; en esta novela, el autor, originario de Mexicali, Baja California, y con 53 años, presenta a tres protagonistas, que viven su realidad a través de pequeñas inercias u obsesiones
Sandra Licona Su más reciente novela, La duración de los empeños simples (Joaquín Mortiz, 2006), no es ajena a este universo literario construido por Sada, quien ha dejado de lado la literatura con temas referidos al norte del país o que tiene por escenario esa zona geográfica y se ha olvidado de medir su prosa en alejandrinos u octasílabos. En esta novela, el autor, originario de Mexicali, Baja California, y con 53 años, presenta a tres protagonistas, que viven su realidad a través de pequeñas inercias u obsesiones: una mujer que bebe sus orines, convencida de que son la panacea para su salud y belleza; un hombre que hace mapas imaginarios y otro que se cree poeta de vanguardia. "Los míos son personajes muy anómalos, que se equivocan muchísimo y están regidos por obsesiones", cuenta el también autor de Porque parece mentira la verdad nunca se sabe. Casualmente, en los últimos meses, Sada ha leído mucha literatura de la Europa del Este, a autores como Tibor Fisher, Sándor Márai, Witold Gombrowicz, Agnes Heller y Evgen Zamiatin, quienes también se guían por obsesiones "a veces al grado del delirio". En La duración de los empeños simples, cada quien está metido en su obsesión y es que ahora, en estos tiempos, "la gente se ha vuelto muy obsesiva: del internet, del futbol, de la política, cada quien se rige por su propia inercia, y a veces ese mundo no puede ser transgredido por otras personas, aún cuando vivan en un mismo espacio. "Son realidades muy cerradas, cada vez más compactas, la gente se mete más en sus obsesiones y le es difícil compartirlas, en lugar de abrirse al mundo se cierne sobre sí misma y alcanza grados delirantes de realidad personal." Daniel Sada está convencido de que en la medida en que los hacinamientos urbanos se amplifican, las realidades personales se vuelven más cerradas. El tema de la obsesión es añejo en la obra de este narrador, así como los personajes que se equivocan todo el tiempo, que tienen un plan preconcebido que al final, por una razón u otra, falla. "Toda novela está alimentada por deseos y yo he leído muchas donde los personajes no se equivocan, casi todo lo que planean lo consiguen, esta es una forma heroica de la cotidianidad, pero en mi caso quiero humanizarlos lo más posible, creo que en la medida que se van acumulando los errores uno puede detectar con mayor claridad los aciertos personales." -¿Esta concepción está presente en prácticamente toda su obra? -Sí, hay una especie de candor en mis personajes, pero también hay una malicia, los personajes se equivocan pero tampoco son idiotas, las circunstancias a veces propician que las personas tomen malas decisiones, pero no porque no hayan pensado o no sean analíticos, mis personajes son reflexivos, de hecho la obsesión es fruto de una reflexión y alguien que se obsesiona por un asunto tiene un tiempo y puede ser que finalmente se percate de que todo lo que ha hecho ha sido un error terrible.
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