El Universal Cultura
 
 Buscar en: 
 
 
Marina Stavenhagen, con ideología y sin religión

La guionista y escritora comenta que cada proyecto es un riesgo en un país cobijado en la producción gringa
- A   A   A +

Eduardo Cruz Vázquez
El Universal
Martes 23 de mayo de 2006

CARILLA DEL GUIÓN

Cuenta sus pasos por la vida Marina Stavenhagen Vargas, guionista de cine de 44 años, madre de un hijo adolescente, compañera del director de cine Gerardo Tort, hija de los antropólogos Rodolfo Stavenhagen y María Eugenia Vargas. Maestra, promotora cinematográfica, líder entre las mujeres que hacen cine y televisión, mujer que convierte su ideología en guiones, ya sean para largometrajes o documentales, y que en otra vida quisiera ser chef.

SÍNTESIS ARGUMENTAL

"Por mi padre, nací en una familia que fue expulsada de la Alemania nazi. A partir de ahí se tejen una serie de anclas hacia Europa, hacia la posibilidad de viajar, pero también una sensibilidad muy especial sobre el exilio y la migración, y acerca de la diversidad cultural y la pluralidad.

"A su vez tuve el privilegio desde pequeña de viajar mucho, porque mi padre, Rodolfo Stavenhagen, ha trabajado para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y eso te da horizontes.

"Abrevo de un abuelo alemán que fue coleccionista de arte precolombino a partir de que llegó a México; un hombre muy abierto a la cultura, amigo de pintores y literatos. Mi madre, María Eugenia Vargas, es antropóloga, de familia vinculada al magisterio. Su abuelo, Daniel Delgadillo, fue un prominente maestro, pilar de la Escuela Normal Superior.

"Tengo una hermana del primer matrimonio de mi padre, Andrea, que se dedica a la promoción cinematográfica, así como dos medios hermanos muy chicos que apuntan a lo cultural, a quienes por más que les digo que busquen algo de veras interesante no lo hacen. Entonces, esto de la cultura en la familia es como un karma: una semillita del mal que se plantó ahí."

CORTE A: INTERIORES

-¿Por qué esta visión tan catastrófica si supongo es feliz con lo que hace?

-Hoy en día las cosas están muy complicadas. En los últimos años hemos ido para atrás en el fomento y apoyo a la cultura. Honestamente lo creo. Vivimos en el imperio de lo mediático y, por otro lado, creo que si no tienes una visión estrictamente empresarial para adentrarte en ello, pues tienes muy poco chance de que eso se convierta en tu verdadero modo de vida.

Este es un país donde no hay industria cinematográfica y donde todo parece apuntar a que a nadie le interesa que exista, ya que vivimos muy cómodamente cobijados en la producción gringa. Y por ello tienes casi que ir a riesgo en todos los proyectos. He encontrado muy complicado el ser guionista.

-Volvamos a los valores familiares.

-Una preocupación por lo social, un sentido de responsabilidad que tenemos como actores a nivel personal, nacional e internacional. Mi educación me ha planteado que no puedes ir por ahí sólo pensando en ti, sino que la comunidad que te rodea es importante y tú le debes algo.

Y esa marca indeleble se expresa en el tipo de proyectos que he elegido a lo largo de mi vida. He tenido una formación ideológica, lecturas, discusiones en casa, rigor.

Pero no estoy tan cargada a la izquierda, porque ni mi familia ni yo hemos sido militantes de ningún partido. Pero hay una reflexión y un análisis de lo que pasa desde la izquierda, desde la mirada progresista e interesada por el bien común.

Por otra parte, la familia me ha dejado el gusto por las lecturas, por coleccionar libros, por ser "chacharera" y sobre todo por viajar. Mi pasión por el cine viene un poco de eso: acercarse a otras culturas viajando adentro de una sala oscura.

CORTE A: EL OFICIO EN UN PRINCIPIO

-¿Cómo fue la elección de su profesión?

Por contar historias chiquititas, grandes, de carácter social, sobre la gente, ya sean épicas o comunitarias pero también las íntimas, las personales. Por otro lado la posibilidad de releer el paisaje, el mundo, de aprenderlo con imágenes que es algo que me parece fascinante.

Cuando trato de integrar lo que me gusta o no de mi vida, pienso que así son las películas. La vida es tratar de sortear conflictos para llegar a un final que puede ser feliz.

Y es que tú te acercas a una historia desde muchos lados. Es difícil aplicar una metodología de cómo se te ocurre un guión. Es a veces una imagen, otras una historia o una conversación. Por eso es tan importante estar con las antenitas puestas y con la mirada abierta al mundo.

Luego viene otro proceso que no tiene nada de sofisticado, que es sentarse frente a la computadora muchas horas y tratar de articular las ideas en algo que tenga forma sobre el papel. Me gustan mucho las descripciones, el manejo del diálogo, pero lo que más me cuesta es la estructura, algo que tengo que estudiar y analizar siempre.

-¿Y si no fuera guionista?

-Entonces sería directora de documentales. Ojalá algún día, pero tengo mucho pudor.

-¿Y lo que nunca ejercería en el cine?

-Editor. Híjole, qué pesado.

DISOLVENCIA A: LOS ENTRETELONES

-¿Y si no hubiera sido el cine?

-Si tuviera que volver a empezar, estudiaría gastronomía. La comida es todo, es una expresión altísima de civilización. La relaciono con la socialización: la comida es el momento de un espacio de relaciones, de amistad, de compartir. Me gusta invitar y cocinar para mis amigos, me hace ilusión, lo disfruto.

-Entiendo suele caminar a manera de ejercicio.

-Y hago yoga por problemas de espalda y postura, debido a las horas que paso sentada. Es una manera de entrar en control sobre tu cuerpo.

-¿Con todo y meditación?

-No lo hago mucho. De hecho tengo problemas de estrés, tantos que me llevaron al hospital hace dos meses. De pronto siento que vivo muy tensa.

-¿Dónde está el origen de su padecimiento?

-Angustia creativa, de vida, financiera, de maternidad en el sentido del desprendimiento del hijo que comienza su pubertad.

-¿No es mejor el sicoanálisis?

-No creo mucho en ello. En épocas especialmente dolorosas, inseguras y frágiles, he tenido terapias sicológicas que me han servido mucho y sacado adelante.

-¿Dónde se queda Dios?

-Nunca tuve una educación religiosa. Mi familia más que atea es laica. Por mi padre, origen judío, por mi madre, católico. Asumí, sin embargo, que no teníamos religión. Eso no quiere decir que haya cancelado como búsquedas espirituales o de reflexión. Las busco por ahí.

-¿Con un poco de cannabis?

-No es lo mío: ni fumo mariguana, ni me emborracho, ni consumo todas esas novedades que hay en el mercado. No he tenido necesidad de recurrir a ello. Qué fresa, ¿no? En el momento que estoy hasta el tequila me cuesta trabajo, me da sueño.

-Pero tuvo alguna borrachera memorable, ¿no?

-Cuando tenía 15 años y esperaba en una fiesta a mi novio. Me tomé dos vodkas en lo que organizábamos las papitas, el hielo, la música. Hicieron efecto, vomité y dormí hasta el siguiente día. Otra fue cuando ganamos en el Festival de San Sebastián el Premio a la Ópera Prima por De la calle.

CORTE A: DEL GÉNERO A LA POLÍTICA

-Su activismo por el género es significativa.

-No me considero feminista militante. Sin embargo, en la sociedad todavía asistimos a una inequidad de género muy brutal. Tenemos que organizarnos y exigir espacios de participación y de respeto para las mujeres.

En el medio del cine y la televisión ser directora es muy complicado. Vivimos en un medio machista, sexista, en donde no se te respeta. Les cuesta mucho trabajo a los hombres hacer caso a una capitana de barco. Eso es tristísimo.

-Imagino que está en favor de la candidata Patricia Mercado.

-No la veo como un referente de la presencia de género. Me parece un candidato más.

-¿Y Roberto Campa?

-No me gusta nada.

-¿El tabasqueño Roberto Madrazo?

-Tampoco. Me parece un gánster. Estoy realmente decepcionada de todos los candidatos. En su caso, creo que Andrés Manuel López Obrador es una opción que no hemos explorado y tiene una propuesta de modelo económico-social que está más cerca de lo que creo, pero no le auguro muchas posibilidades a la hora de gobernar (si llega).

-Le falta el candidato Felipe Calderón.

-No me parece para nada.

-¿Y lo que han hecho Elena Poniatowska o Luis Mandoki en apoyo a López Obrador?

-Estamos en un momento de violencia mediática y política tal, de degradación del discurso, que si lo quieren los intelectuales, deben tomar partido y expresar sus posiciones con toda claridad. Por mi parte no le entro por ningún candidato.

-¿Cine pobre o pobre cine mexicano?

-Es un problema de dinero y de legislación. Nos estamos dejando comer el mandado. Requerimos de mecanismos directos de apoyo a los productores y proteger la distribución y exhibición de nuestras películas que son, sin duda, factor de identidad.

 
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Mapa de sitio
© 2006 Copyright El Universal, México.