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"Paz elogiaba algo y luego lo destruía"
José Juan de Ávila O ctavio Paz ejercía una crítica que no conocía límites y que terminaba "triturando" las opiniones de los demás, refiere el poeta Homero Aridjis al recordar la gestación hace 40 años de la antología Poesía en movimiento y comentar el valor de las cartas que el Premio Nobel intercambió entre 1965 y 1970 con el editor Arnaldo Orfila, las cuales documentan el debate alrededor del proyecto a cuatro manos con Alí Chumacero y José Emilio Pacheco. "Paz tenía un proceso de pensar que empezaba con elogiar algo y acababa depredándolo o destruyéndolo. Eso a veces molestaba porque había gente que tenía gustos muy firmes y no le gustaba que se les diseccionara hasta llegar al aspecto de podredumbre. "En Poesía en movimiento, Paz proponía a poetas que le gustaban y luego, pensándolo dos veces, decía: ´Bueno, después de todo no me gusta tanto´. Y daba las razones", comenta. Aridjis celebra la aparición de la correspondencia Paz-Orfila por los valores críticos que expone en ellas el autor de Posdata y por su importancia histórica al abordarse ahí un periodo trascendental en la vida política, social y cultural del país, como lo fue la segunda mitad de la década de los 60. También apunta que no volvería a participar en otra antología. "No en mi sano juicio". Cartas cruzadas representa para Aridjis un reencuentro con el joven poeta que fue cuando participó en Poesía en movimiento , pero -confiesa- le sorprende descubrir el aprecio que le prodigaba el autor de Piedra de Sol, su solidaridad y el valor que atribuyó a sus opiniones en el debate en el que se enfrascaron con Chumacero y Pacheco para que la antología saliera a flote con la preeminencia de los criterios del Premio Nobel. "Estas cartas tienen un valor crítico muy especial, de valorización muy honesta, muy drástica y lúcida de la poesía mexicana hasta ese momento. Desde el principio, hubo dos bandos para sacar la antología: Paz y yo, Chumacero y Pacheco", considera Aridjis, quien destaca que el libro se convirtió en un parteaguas de la literatura mexicana. Recuerda que la principal diferencia en torno de la selección fue que Chumacero y Pacheco proponían una antología con alrededor de 150 poetas. "Octavio y yo queríamos algo más estricto, que fueran 20; no queríamos un catálogo ni un directorio telefónico".
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