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Definen tamaño de estanque bíblico de Siloé


Domingo 25 de diciembre de 2005 El Universal

JERUSALÉN (EFE).- Arqueólogos israelíes han podido determinar las dimensiones del estanque de Siloé, alimentado por el manantial de Guihón y antigua fuente de agua potable para la población de Jerusalén en los días del segundo templo hebreo.

Los arqueólogos Ronny Reich y Eli Shukron calculan que la piscina, mencionada en el Viejo y en el Nuevo Testamento, y ocultada por un albañal en el bíblico valle de Kidrón, tenía entre 3 mil y 4 mil metros cuadrados, informa el diario Haaretz.

Hacia el 700 a.C, según las Sagradas Escrituras, el rey Ezequías ordenó excavar un túnel de unos 500 metros desde el manantial hasta el estanque, cuyas dimensiones, debido al depósito de desechos cloacales, parecían mucho menores ya en la era bizantina en Tierra Santa, que comenzó en el siglo quinto de la era cristiana.

El Guihón estaba fuera del perímetro jerosolimitano en el periodo bíblico, esto es, allende la muralla que protegía la ciudad, cuyos habitantes solían quedar sin agua cuando la sitiaban.

El túnel de Ezequías, encomiado en el Libro de Reyes del Pentateuco, llevaba las aguas del manantial -en una cueva- que caían desde una altura de 650 metros hasta el estanque, situado 20 metros por debajo, y al que se llega por el valle seco de Kidrón.

En esa cueva donde se encuentra esa fuente de agua, junto a la aldea palestina de Siluán, ungió el rey David -que edificó en ese lugar su ciudadela- a su hijo Salomón, el constructor del Templo de Jerusalén.

Reich y Shukrón, asimismo, informaron a los periodistas de que por primera vez también se puede estudiar el trazado de la calle que en aquellos tiempos unía el Monte del Templo -donde desde hace 13 siglos se encuentra la mezquita sagrada de Al Aksa- con el estanque.

Los primeros vestigios de esa calle de los días del rey Herodes fueron descubiertos en el siglo XIX por los exploradores Bliss y Dickey, y en 1963 por la arqueóloga Kathleen Kenyon.

Cerca de esa vía, asimismo encontraron monedas acuñadas durante la rebelión de los judíos contra la décima legión de Roma en los años 67, 68 y 69 a.C, antes de que sus soldados incendiaran y destruyeran el Templo de Herodes, en el año 70 d.C.

Según Shukron, esos sellos postales indican que ya existía en Jerusalén un centro administrativo. Datan de los tiempos del Primer Templo, el destruido en el 525 a.C por Nabucodonosor, cuyas huestes llegaron desde la Mesopotamia, donde se encuentra Irak.

También encontraron placas de marfil, aparentemente usadas como calendarios, y mil 700 restos óseos de peces del Mediterráneo, a una distancia de 70 kilómetros de Jerusalén, enclavada en el desierto de Judea.

Esto sería evidencia de la existencia del comercio entre la costa y la Ciudad Santa para judíos, cristianos y musulmanes.



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