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Cuatro Ciénegas: reservorio de vida

Allí viven 70 especies endémicas de plantas y animales, cuyo estudio puede ayudar a descifrar el origen de la diversidad biológica en la Tierra. El agua fósil que poseen sus 300 pozas corre el peligro de acabarse
Jueves 02 de junio de 2005 El Universal

A 80 kilómetros de Monclova, Coahuila, a una altitud de entre 2 mil 800 y 3 mil 200 metros sobre el nivel del mar, se localiza el valle de Cuatro Ciénegas, un sitio privilegiado de la naturaleza.

En sus 300 pozas de agua cristalina esparcidas en un área intermontañosa de 492 kilómetros cuadrados, reposan los datos de un sistema modelo de organismos que pueden ayudar a los científicos a comprender el principio de la diversidad biológica y, en consecuencia, la estructura de las comunidades vivas, desde las más simples hasta las más complejas.

En este valle habitan 70 especies endémicas de plantas y animales. Hay caracoles, lagartijas, tortugas y peces que pueden calificarse de únicos por vivir en el desierto; también, mamíferos como coyotes, zorros y osos negros, y una gran variedad de aves (endémicas y migratorias).

Por ello esta joya prehistórica natural debe ser preservada, destaca la doctora en biología Valeria Souza, investigadora del Centro de Ecología de la UNAM y directora del proyecto de investigación Ecología de comunidades microbianas en las aguas subterráneas de Cuatro Ciénegas .



El origen

Investigadores de varias disciplinas y nacionalidades han determinado que el origen de Cuatro Ciénegas se remonta al rompimiento del supercontinente Pangea y a la creación del mar de Tetis.

"Allí estaba ese valle, bajo el mar somero asegura Souza luego que se separó el norte del sur. Esto ocurrió hace unos 220 millones de años. Posteriormente emergió lo que hoy es México: primero la Sierra Madre Occidental y después el centro norte, junto con la Sierra Madre Oriental. Sin embargo, hace 95 millones de años, con la gran inundación llamada `La garra del oso` (Bear paw), se volvió a sumergir parte de la meseta central y de la Sierra Madre Oriental. De este modo, el protogolfo de México se unió a los mares del norte de Europa."

Debido a ese fenómeno geológico, en Cuatro Ciénegas existen bacterias "de mares fríos", similares a las del Ártico y el Báltico. El agua marina y el agua continental han estado en contacto, con todo y sus bacterias, desde entonces, cuando quedaron atrapadas entre el yeso y las montañas (en ellas vivieron los primeros peces y caracoles).

Asimismo, Cuatro Ciénegas posee estromatolitos o tapetes microbianos, la primera evidencia de vida en nuestro planeta, la cual apareció hace 3 mil 500 millones de años. Todo esto lo convierte en un relicto, es decir, en un ecosistema muy antiguo, listo para ser estudiado.



Calotrix, la reina

La cianobacteria Calotrix formadora de estromatolitos o tapetes microbianos que cubren el desierto y lo protegen del viento es autosuficiente, lo que la convierte en la reina del valle de Cuatro Ciénegas: puede obtener el nitrógeno y el bióxido de carbono de la atmósfera, y convertirlos en amoniaco y azúcar, respectivamente (este último, por medio del Sol).

Por otro lado, mueve el agua guardada por el ecosistema en sus entrañas; esa agua fósil mezclada con agua de lluvia que se encuentra en el manto freático superficial y que permite que la zona sea extremadamente rica en especies vivas aunque pobre en nutrientes.

En cuanto a los estromatolitos de Cuatro Ciénegas, Souza apunta: "Queremos obtener su ADN (ácido desoxirribonucleico) fósil para que nos cuente su historia. El ADN es una maravillosa herramienta que nos permitirá leer el libro que se escribió hace mucho tiempo."

Riesgos por el mal uso del agua

Actualmente se pretende revertir el mal uso que se da al agua en esa región del país.

En las últimas décadas se ha desarrollado en Cuatro Ciénegas una industria nada sustentable: la lechera, que está terminando con las reservas de agua fósil en los cultivos de alfalfa. Además, al monopolizar el vital líquido, ha acelerado la desertificación de la zona, donde únicamente caen 150 milímetros de lluvia al año.

Desde el punto de vista de Souza, el uso que se le da al agua que nutre las pozas de Cuatro Ciénegas atenta contra la ecología del lugar y a todas luces es contrastante con las necesidades de la población. Se requieren 10 mil litros de agua para producir un litro de leche.

"Esta situación no es equitativa comenta la investigadora universitaria. Sólo se está beneficiando una parte de la sociedad coahuilense, en perjuicio de la mayoría. Con la sobreexplotación del agua, el pueblo donde nació Venustiano Carranza se está quedando sin árboles. Recientemente, por falta de agua, se talaron unos nogales centenarios. Cada vez que se abre un pozo, mueren hasta viñedos ¿De qué va a vivir la gente en el futuro?"

Por si fuera poco, esa agua concentra metales pesados como arsénico, níquel y plomo, extremadamente dañinos para la salud humana. (Rafael López)



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