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Altamira, el Paleolítico acumula celebraciones

El museo local festeja con una exposición temporal sus 25 años y los 125 del descubrimiento de las cuevas rupestres
Lunes 26 de julio de 2004 El Universal

CANTABRIA, España. Bisontes, caballos, ciervos y flechas desvelan cómo vivieron los habitantes del Paleolítico Superior. Desde 1985, las Cuevas de Altamira son Patrimonio de la Humanidad a preservar y cuidar.

El Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira nace con el objetivo de velar por la conservación de las cuevas, un instrumento científico y administrativo para garantizar la conservación, la investigación y la divulgación de Altamira y su patrimonio arqueológico. Los investigadores disponen de un taller de restauración, laboratorios, archivos documentales y una biblioteca especializada en arte rupestre.

Hace tres años se inauguró el nuevo centro, un proyecto del arquitecto, Juan Navarro Baldeweg, Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea Mies van der Rohe.

El museo, ubicado en lo alto del valle, dispone de 75 mil metros de terreno donde se desarrollan todo tipo de actividades, centradas en el propósito de iniciarnos en un viaje en el tiempo, nada menos que 15 mil años atrás.

El edificio se integra en el paisaje, semienterrando los espacios arquitectónicos y tratando de reproducir las condiciones lumínicas y ambientales que estimularon a los pintores del bisonte de Altamira.

Una de sus salas acogerá la exposición conmemorativa sobre el 25 aniversario, en la que se mostrarán fotografías, maquetas y diferentes tipos de objetos relativos a su historia, a través de los cuales se relata el desarrollo de todas sus etapas.



Descubrimiento de las cavernas

Hace 125 años, Marcelino Sanz de Sautuola descubrió junto a su hija, de una manera casual, las pinturas consideradas como el primer elemento artístico de la humanidad, el arte de las cavernas paleolíticas.

Las cuevas originales se cerraron hace dos años con el objetivo de realizar los estudios oportunos para garantizar la conservación de las pinturas, aunque, según el director del museo, José Antonio Laheras, es posible que en 2006 vuelvan a abrirse al público.

En el museo se puede contemplar una réplica de las pinturas tal y como eran hace 14 mil años y no en su estado actual. En su reproducción se han utilizado innovaciones tecnológicas empezando por una "ortofotografía" digital de la cueva que ha permitido multiplicar por 20, en términos de precisión, lo conseguido hasta ese momento.

Dos áreas dividen el museo: la neocueva de Altamira y las dedicadas a "los tiempos de Altamira". En la primera se ofrece el aspecto que debían tener hace 15 mil años, e incluye un campamento paleolítico, una excavación arqueológica, el taller del pintor, una osera y la sala de pinturas. En la segunda, una exposición sobre la vida cotidiana del Paleolítico Superior nos acerca a aquellos días. (Inmaculada Tapia/EFE)



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